OPINIÓN/ Bolivia: “El fracaso más reciente del socialismo”
Escribe: Ronnie Piérola Gómez (*)

El periodista Ronnie Piérola Gómez* analiza la situación política de su país, ahora agobiado por una profunda crisis económica y social. Su artículo de opinión tomado de la versión digital de Los Tiempos, de Cochabamba, tiene relevancia porque los comunistas insisten que el modelo de Evo Morales se aplique en el Perú
Gobernada en su mayoría por dos regímenes de tendencia izquierdista, la Bolivia del Movimiento al Socialismo supo atravesar las últimas dos décadas aprovechando los vientos favorables de inicios de su gestión para crear bonos y sostener subvenciones a diestra y siniestra. Su discurso, tanto indigenista como socialista, incluyó un odio radical hacia las élites blancoides bolivianas y sostuvo en alto un mensaje de víctima ante una serie de enemigos de todo color (el imperio, los opositores y, en resumen, todo aquel que contradecía al régimen).
En el conjunto de su postura, usó sin piedad ni clemencia, un poder judicial manipulado y corrupto para perseguir y encerrar a los que se opusieran a su poder, así como empleó su popularidad para hacer una constitución a medida y gusto de algo que llamó: proceso de cambio.
Su ideología lo llevó a implementar un modelo de redistribución de la riqueza, que se ocupó de dotar a sindicatos y organizaciones afines al poder de coches modernos, sobornos y gustos variopintos. Lamentablemente el mal llamado modelo no generaba riqueza, es más, complicaba el camino del empresario local con dobles aguinaldos y con pesos impositivos severos y que hasta parecían retroactivos.
Este fue el Socialismo que en su momento Evo Morales manejó y que hoy sostiene Luis Arce.
Pero tal cual sucedió con el Socialismo de Hugo Chávez, o la izquierda de Rafael Correa, la realidad pesó más que la ideología.
Hoy, Bolivia vive los resultados de haber abrazado el sueño socialista y lo hace de la peor manera. Las filas para obtener hidrocarburos son enormes, debiendo esperarse por horas para poder cargar un poco de combustible. Varios productos (incluidos los farmacéuticos) escasean en los aparadores y los que aún están, han subido indiscriminadamente de precio.
Todo esto llega de la mano de la ausencia de dólares, que resulta de otra mentira que el Socialismo Masista sostuvo por varios años: la bolivianización de la moneda, fruto de un boliviano fuerte que era capaz de enfrentarse al dólar sin sufrir por ello.
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¿Cómo saldrá Bolivia de este atolladero?
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