CHAVISTAS Y COMUNISTAS LLAMAN A LUCHA ARMADA EN BOLIVIA

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, lanzó una temeraria amenaza tras la renuncia del ex presidente boliviano, Evo Morales. En el marco de un cónclave chavista y haciendo eco de sus pares comunistas del Grupo de Puebla, el mandamás centroamericano sostuvo que los bolivianos están en su derecho de tomar las armas para retomar el poder por “la vía revolucionaria”.

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Ortega, quien tiene serios cuestionamientos de corrupción y sospechas que lo vinculan al narcotráfico, no deja el poder en el país centroamericano desde hace 12 años. Su país viene enfrentando una grave crisis económica desde el año pasado en que acusó una caída en las inversiones extranjeras del orden del -63%, mientras que en turismo, una de sus principales actividades de ingresos, cayó en 41,1%. Todo ello, producto de su desquiciado manejo de la economía nicaragüense.

Durante la clausura de la VIII reunión extraordinaria del Consejo Político de los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América-Tratado de Comercio de los Pueblos (Alba-TCP), que se celebró en Managua, que el “golpe de Estado” dado a Morales trae de nuevo esa antigua discusión de si optar al poder por la vía electoral o la lucha armada.

“Hemos apostado a la vía electoral, pero lo de Bolivia es una prueba de fuego para que se pueda sostener la mínima confianza en la vía electoral, de lo contrario los pueblos se sentirán con todo el derecho de tomar las armas para buscar el poder por la vía revolucionaria”, dijo Ortega.

Ortega habló en la clausura de la reunión extraordinaria del Consejo Político de la Alianza Bolivariana (Alba) que sesionó en Managua con motivo de lo que consideran un golpe de Estado en Bolivia, contra el presidente Evo Morales.

Al encuentro asistieron el canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, la vicecanciller de Cuba, Ana González, el depuesto canciller boliviano Diego Pari y el anfitrión Denis Moncada.

Como se sabe, Morales renunció a la presidencia el domingo, luego de tres semanas de protestas y un informe de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre irregularidades en los comicios del 20 de octubre, en los que fue reelegido y la pérdida de apoyo del Ejército y la Policía.

“Que lo piensen bien, están jugando con fuego. Lo que esta pasando en Bolivia es algo increíblemente tenebroso” dijo Ortega y responsabilizó a la OEA de “una jugarreta” contra el país andino.

Ortega consideró que Morales quien fue elegido en el 2006 había transitado por la ruta electoral pero que fue víctima de “una trampa bien montada” y se “desencadenó el golpe” que lo quitó del poder.

“Eso no es nada improvisado, eso no tiene nada que ver de que el pueblo salió en forma espontánea; todo eso estaba planeado, organizado, dirigido, ¿por quiénes? los que están siempre dirigiendo allá en los Estados Unidos”, añadió.

Los países miembros del ALBA en su declaración apoyaron el regreso a Bolivia de Morales para devolver la estabilidad y la paz a ese país.

MORALES QUIERE REGRESAR

El ex presidente boliviano, por su parte, en declaraciones a la prensa extranjera en México, ha señalado claramente sus intenciones de regresar al país altiplánico.

“Vamos a volver tarde o temprano […] mejor lo antes posible para pacificar Bolivia”, sostuvo, al tiempo de reiterar un llamado a un diálogo nacional en el que “países amigos” puedan participar en calidad de mediadores entre las diferentes fuerzas políticas.

Horas más tarde, Morales instó también a organismos internacionales como las Naciones Unidas y la iglesia católica, liderada por un papa latinoamericano, a acompañar “el diálogo para pacificar nuestra querida Bolivia”.

Asimismo, el exmandatario condenó a la administración estadounidense por reconocer al nuevo gobierno provisional en Bolivia y conspirar para que se produjera su salida de la presidencia.

“El golpe de Estado que provoca muertes de mis hermanos bolivianos es una conspiración política y económica que viene desde EEUU”, dijo Morales, quien también hizo alusión a que en Bolivia la administración Trump había seguido una estrategia similar a la llevada a cabo en Venezuela, al reconocer el gobierno de un miembro del parlamento autoproclamado presidente, como hicieron con Juan Guaidó y ahora repiten con Jeanine Áñez. Como se ve, Morales no admite su dimisión y seguirá tratando de desestabilizar ahora al gobierno de transición.

 

 

 

 

 

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