PETROZZI Y SU ÓPERA BUFA

Este periodo gubernamental pasará a la historia como el quinquenio de las traiciones, de los ayayeros mediáticos y de los saltimbanquis políticos. Nunca se había visto, por ejemplo, tantos cambios de camisetas y de opiniones dizque “políticamente correctas” como ahora. Cambios que por cierto, deben de dejar sonrojada a la variopinta Anel Townsend. La felonía se ha convertido, de paso, en una práctica común de nuestra clase política y es por eso que no debería asombrarnos el despido intempestivo de Hugo Coya al frente del Irtp, donde el titular de Cultura corroboró una vez más que la traición y el servilismo no tiene límites.

  • Petrozzi culpa a asesoras de “envenenar a Vizcarra” contra Hugo Coya
  • Se confirma presiones palaciegas en canal del Estado
  • Jefe del Gabinete jura que no sabía nada y quita cuerpo

Toda una ópera bufa que esta vez tiene como protagonista a don Francisco Enrique Hugo Petrozzi Franco, a la sazón ministro de Cultura. Ayer, defensor a ultranza del fujimorismo y hoy uno de los principales mastines del presidente Vizcarra, el tenor lírico optó por despedir al señor Coya ocasionando con ello un terremoto en las oficinas del canal del Estado, donde más de un gerente ya presento sus renuncia.

Las versiones de Petrozzi y Coya son contradictorias. El primero argumentó que se trataba de “una salida consensuada”. Por si fuera poco, muy suelto de huesos sostuvo que “la gestión pública tiene siempre un comienzo y un fin. Tanto las orquestas como lo grupos corales, los canales de televisión y los diferentes ámbito de las comunicaciones necesitan a veces una brisa de aire fresco”

Sobre el punto, cabe recordar que como bien lo señala el informe  elaborado por el Consejo Privado de la Competitividad y que publicamos en Guik.pe; es precisamente la alta rotación de los funcionarios públicos una de los defectos de nuestra administración estatal; que en el Perú es menor a 9 meses en promedio.

PRESIÓN CONSTANTE

Hugo Coya, por su parte, ha desmentido tajantemente al titular de Cultura. Esta mañana, aclaró en un medio radial que se le pidió la renuncia por que en los predios palaciegos hubo malestar por la cobertura brindada a la salida en libertad de la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori.

Pero no sólo eso. Coya también reveló que había una “presión constante” por la cobertura periodística que se realizaba en el canal de Estado. Por si fuera poco, subrayó que el ministro le dijo que “dos funcionarias habían envenenado al presidente Vizcarra”.

“Han sido presiones constantes de llamadas de por qué se entrevistaba a tal o cual persona. Uno que recuerdo porque se entrevistó a la ex congresista Milagros Salazar…desde que el ministro Petrozzi asumió la cartera, recibía constantes llamadas para pedirme que no se entrevistara a tal o cual, que se corte la cobertura, que no se haga tal pregunta, que no se diga tal cosa”, dijo el pasado domingo en un programa televisivo.

QUITA CUERPO

Tras el escándalo por la manera en que el gobierno pretende maneja la cobertura informativa del canal estatal, el presidente del Consejo de Ministros, Vicente Zeballos, optó por pretender quitar cuerpo del entuerto. Ha revelado que “llamará al Ministro de Cultura a su despacho para que le de las explicaciones del caso”.

No dijo una palabra, sin embargo, respecto a la actitud del presidente Vizcarra, quien ratificó el despido firmando la Resolución Suprema respectiva, como tampoco sobre la participación de quienes estaría tras las presiones de Palacio. Tal sería el caso de  Miriam Morales, ex secretaria del mandatario y cuestionada por nepotismo, así como de Mónica Moreno.

Tal pareciera que el apellido Fujimori termina siendo una suerte de karma para el periodista Hugo Coya. Primero renunció a continuar como funcionario público tras el indulto otorgado al ex presidente Alberto Fujimori y ahora lo licencian por cumplir con su posición imparcial al frente del canal estatal, donde la cobertura a la libertad de Keiko Fujimori fue la gota que rebalsó el vaso de la intolerancia democrática de la administración de Vizcarra. Lo que sí, valgan verdades, el señor Coya debió denunciar mucho antes las presiones de los funcionarios palaciegos.

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