Lo que silenció la Cumbre del ALBA

Por Luis Gonzales Posada (*)

Ayer culminó la ceremonia por el 15 aniversario de la fundación de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), creada en La Habana el 14 de diciembre del 2014, por iniciativa de los fallecidos mandatarios Hugo Chávez Frías y Fidel Castro Ruz.
Con asistencia de Maduro, Ortega y Diaz Canal, mandatarios de Venezuela, Nicaragua y Cuba respectivamente, también estuvo presente Ralph Gonsalves, Primer Ministro de San Vicente y las Granadinas, pequeña isla caribeña de 389 kilómetros de extensión, que fue beneficiada con 250 millones de dólares facilitados por el comandante Chávez para la construcción de un aeropuerto internacional con capacidad de recibir un millón y medio de pasajeros al año.
El ALBA es hoy un organismo de membrete, en extinción, reducido a un limitado número de Estados, porque se han retirado de la organización Honduras, Ecuador y Bolivia.
La causa fundamental de esta crisis obedece al cada vez más amplió rechazo internacional a los gobiernos dictatoriales de Venezuela y Nicaragua, acusados de graves violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad, de corruptelas y de provocar una catástrofe económica que ha obligado a migrar a millones de personas en búsqueda de comida, medicinas y seguridad.
El otro motivo de la deflación del ALBA es que se ha cerrado la cantera de ‘petrodólares’ que facilitaban Chávez y Maduro para lograr la adhesión de otros gobiernos del hemisferio utilizando el Banco del ALBA y PETROCARIBE. Y, a mayor abundamiento, otras plataformas regionales que crearon para avanzar políticamente, para extender la extraña doctrina del Socialismo del Siglo XXI, como UNASUR y CELAC, están en proceso de liquidación.


Llama la atención, sin embargo, que en la reunión de La Habana, la declaración final publicada por el ALBA no registra ninguna autocrítica y más bien desborda de falsedades y entusiasmos difíciles de entender.
Los acuerdos, resumidos, son :
1.- Condenar a Estados Unidos por su injerencia en la región; pero ni una palabra de la abierta intervención soviética o de otras potencias extra continentales.
2.- Respaldo a Lula, cuya detención juzgan arbitraria; pero ni un murmullo sobre centenares de asesinados, presos o torturados en Venezuela, Nicaragua y Cuba.
3.- Denuncian golpe de estado en Bolivia; pero ni una línea para decir que a Evo Morales no lo sacaron los militares, sino que renunció cuando fue pillado por la OEA y veedores europeos por organizar y ejecutar fraude en las elecciones, delito por el cual están presos los integrantes del Tribunal Electoral y el se encuentra con proceso abierto. Menos aún, tampoco hicieron referencia al audio difundido del ex mandatario instruyendo a un narcotraficante para bloquear el ingreso de alimentos a las ciudades.
4.- Rechazo al intento de desestabilizar al gobierno nicaragüense de Daniel Ortega; pero ninguna observación sobre los centenares de asesinatos, torturas y encarcelamientos de opositores ni a los ataques a las iglesias o al éxodo de 80 mil personas huyendo del régimen sandinista hacia Costa Rica.


5.- Solidaridad con Venezuela; pero silencio absoluto frente a la catástrofe económica, a las miles de ejecuciones extrajudiciales cometidas por las fuerzas de seguridad y denunciadas por la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, sobre los centenares de presos políticos, torturados, atentados contra la libertad de expresión, saqueo de fondos públicos o sobre la migración de cinco millones de seres humanos.
6.- Reiterar el cese del bloqueo a Cuba, argumentó utilizado para justificar la existencia de más de 90% de pobres a 60 años de la revolución; pero no informan que cuenta con créditos y comercio amplio con todos los países del mundo y apoyo de organismos multilaterales de crédito. Ni menos reconocen que durante más de medio siglo dispusieron de la generosa ayuda rusa y en los últimos veinte años venezolana, estimada en más de diez mil millones de dólares.

Lo anterior, sin embargo, no sorprende.
Lo que sí sorprende, por su audacia, es que en su declaración expresen satisfacción por los logros “económicos y comerciales” que han alcanzado o por el exitoso proceso de integración que dieces haber conseguido, cuando todos los indicadores señalan exactamente lo contrario.
El ALBA ha terminado, como también el Foro de Sao Paulo, foco de corruptelas políticas utilizando dinero de empresas constructoras brasileñas.
Ahora esos sectores de se auto califican de izquierda se reorganizan audazmente a través del Grupo de Puebla, constituido en México, pero que funcionará en Buenos Aires, Argentina, auspiciado por el nuevo régimen justicialista y, con seguridad, bajo el impulso de Cristina Kirchner.
(*) Luis Gonzales Posada, militante del APRA, se ha desempeñado como ministro de Justicia, Canciller de la República y Presidente del Congreso.

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