PROCURADOR SE VINO A PIQUE, PERO…

El desembarco del Procurador Jorge Ramírez el día de hoy y la renuncia de ex ministro de Energía Juan Carlos Liu, no sólo ha despertado suspicacias incluso en los medios más oficialistas respecto a la manera en que se están llevado los procesos contra Odebrecht, sino que evidencia, una vez más, que más allá de las mañoserías de la empresa brasilera, quienes tienen en sus manos encararla en lo judicial y político carecen de la idoneidad y capacidad necesarias para enfrentar tamaño caso.

No actuó solo. El Procurador podría desencadenar un efecto dominó en las instancias más altas del gobierno.

Por más que los medios oficialistas han tratado de minimizar todos estos meses las deficiencias de los personajes que deben salir en defensa de los intereses del Estado, al final la realidad se está encargando de ir develando su miserable capacidad. Por consiguiente, quienes se encargaron en un principio defender al tan mentado acuerdo de colaboración eficaz desnudan también, a la luz de los hechos, una miopía supina, cuando no crematística.

A diferencia de lo que ocurrió en Brasil, donde quienes se encargaron del proceso no sólo contaban con una sólida formación académica, con estudios en prestigiosas universidades como Harvard,  sino también con amplia experiencia en los tópicos que tuvieron que abordar, aquí los fiscales, a su turno, vienen mostrando una y otra vez su falta de idoneidad y preparación.

Si no fuese porque la prensa los catapultó a la categoría de semidioses de la justicia y paradigmas de la moral y la ética, todo el equipo viene fallando y dando uno tras otro tropiezo en sus investigaciones. Por si fuera poco, siguen la moda vizcarrista de hacer “lo que le gusta a la gente”. ¿Resultados a la fecha? Cero. Ninguna acusación.

Así las cosas, lo ocurrido con el ex titular de Energía y Minas no debería sorprendernos. El presidente Vizcarra, al igual que la mayoría de los actuales funcionarios del Estado, viene demostrando absoluta incompetencia. Ahí está el caso de Osinergmin, del diminuto ministro de Transportes, Edmer Trujillo, cuestionado por sus andanzas en Moquegua o, peor aún, la trágica situación de los niños contagiados en un nosocomio capitalino por falta de recursos. Y, hablando de salud, recordemos que hasta la propia presidenta de Essalud, Fiorella Molinelli, también se encuentra en el escaparate de los personajes cuestionados de este gobierno.

Para colmo, el Procurador General, nombrado a dedo por Vizcarra, le dio las gracias por los servicios prestados al saliente Ramírez

Lo ocurrido ahora con el ex procurador, a quien le “dan las gracias por los servicios prestados”, tendría en verdad un efecto dominó si no fuese por los propios medios que hoy le dan la espalda a Ramírez.

Y es que, según se sabe, él no actuó sólo en su afán de hacer las veces de lobista para la empresa Odebrecht, sino que involucra a funcionarios de mayor peso, como la ministra de Justicia, al propio jefe del Gabinete, Vicente Zevallos así como al mismísimo jefe del Estado. Esto último, porque a estas horas del partido no vengan a querer decirnos que no sabía nada.

Pero hay más. Lo anecdótico es que en la Resolución del desafuero de Ramírez, firmada nada menos que por el Procurador General, quien fue nombrado a dedo, Daniel Soria Lujan y quien no cumplía tampoco con los requisitos para el cargo, no da cuenta de las razones que motivan el relevo del cargo.

A pesar de todo, aquí las encuestas pintan otro escenario; Vizcarra goza de salud popular, sus ministros andan por la sombrita, el norte sigue esperando la reconstrucción, quien sale a la calle no sabe si le caerá un balazo y la economía sigue detenida. ¿Quién entiende a los peruanos?

 

 

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