EL FENÓMENO ODEBRECHT

Por Julio Ubillus (*)

Brasil es la novena potencia económica mundial, su desarrollo tiene como soporte su voracidad empresarial, la misma que se ha impuesto sobre el poder político, diseñando las formas de gobierno y de administración estatal. Este grupo de empresas conociendo que los países de la región están en desarrollo, ha fortalecido su  industria de la construcción; ganando convenios para carreteras, puentes, hospitales, colegios, represas para electricidad y regadío.

 

Julio Ubillus.

Para penetrar en el sistema político de los países sudamericanos, diseñan medidas de corrupción muy pragmáticas dentro del Poder Ejecutivo, Legislativo, Judicial y Empresarial; logrando normas favorables a sus perversos intereses, con un fenómeno nunca antes visto de tener una Gerencia Especializada en Sobornos.

Los resultados son evidentes, tenemos un holocausto político, a la cual no escapa ningún partido ni gobernante; siendo la primera etapa de su penetración en las estructuras oficiales  del País.

El segundo periodo de intervención, cuenta con la complicidad de aquellos que ya fueron comprometidos anticipadamente en los procesos de licitación e inversiones para las obras sobre costeadas; la desactivación y neutralización de la justicia en el país, desmontando instituciones, provocando ruptura de estructuras en el Sistema de Justicia Nacional con presidentes, alcaldes, premieres, ministros, jueces y fiscales, aproximadamente 800 funcionarios involucrados de alto nivel, sometidos con procesos penales que tienen estupefacta a la población.

Marcelo Odebrecht.

Mientras que ningún funcionario brasileño está procesado o detenido, ningún activo de sus empresas esta embargada en administración; y para colmo de males se han burlado de los Fiscales y Procuradores en los convenios y transacciones, sin pago de reparación civil aceptable y encima a puertas, de someter a la dignidad nacional a un lesivo arbitraje internacional.

Lo sucedido en los tres últimos días es una demostración de ello, el nuevo Procurador General de la República, cargo no existente constitucionalmente, destituye al Procurador encargado del tema Lava jato por entendimiento con esta empresa; y a su vez este Procurador acaba inculpando a 3 ministros, crisis ministerial, con renuncias y un parchado nuevo gabinete, pero sin ningún propósito de enmendar o fijar un rumbo para salir del fango.

La Tristeza y el abatimiento de la población peruana no tiene como estimarse, la saliente Ministra de Justicia ante los cargos que le hace el Procurador cesado, manifestó ante los medios que ella no conoce ni sabe nada del tema; como  es de su competencia, como titular de esa cartera, constitucionalmente y por su Ley Orgánica es  la Asesora Legal del Ejecutivo y la Directora de la Defensa Jurídica del Estado.

(*) Julio Ubillus  ha sido procurador del Congreso de la República.

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