Y LOS DESCLASADOS LE DIJERON QUE NO

Por Aníbal Quiroga León

Jurista. Profesor Principal PUCP

Fue un amanecer con roche. Aquello que parecía impensable, sucedió. El nuevo Gabinete, aquel llamado a defender al Presidente Vizcarra del Congreso, ante la crisis sanitaria por la pandemia del COVID-19, de la crisis económica y de nuestra crisis política e institucional, naufragó entre cantos de gallos al amanecer con la denegación del pedido de confianza luego de haber hecho su presentación formal. Como buen político, el hoy ex Premier no asumió responsabilidad alguna y, con rápidos reflejos, de inmediato reviró la culpa a los wachiturros del Congreso que tienen intereses en universidades no licenciadas que habían pedido la cabeza del Minedu. Fue por eso, pero no por él; el, que no había hecho nada mal, y por eso mismo se iba con la conciencia tranquila.

Bueno, no podemos saber si en verdad tuvo la conciencia tranquila en ese momento, si en verdad “lo había dado todo por el Perú” en su recientísima inmolación política, si había sudado lo que ofreció sudar; pero si podemos apuntar algunos crasos errores del Gabinete que hoy tendrá forzosamente que partir y decirle prontísimo adiós al anhelado fajín, para dar paso al nombramiento de un nuevo Premier con el que el Presidente deberá designar a otro Gabinete, y en el cual alguno de los ministros renunciantes podrían repetir el plato dado que no hay impedimento constitucional para ello, pero donde ya no se podría designar al ExPremier hasta el final del periodo presidencial que es a quien se le ha negado la confianza, o a quien haya sido objeto de una censura (premier o ministros por separado). Ello siempre ha sido así, así consta en la doctrina constitucional y así se dijo siempre, no es un tema nuevo, pero el asunto que hoy aparece novedoso para algunos despistados es que, además, hoy aparece reiterado en la sentencia del TC en el caso de la Ley Mulder en que se ratificó como válida esta práctica. No es que desde entonces rija, ya regía.

¿De quién es la responsabilidad de este sonoro carpetazo que el Congreso le ha propinado tan sonoramente al ahora ex Premier?  Pues, todo parece indicar que de parte y parte, y no solamente de un Congreso descarriado, antipatriota, wachiturro, peor que los anteriores, plagado de intereses particulares, etc., y cuantos adjetivos le queramos endilgar y aguante el papel o los twitters. También es el Ejecutivo y, concretamente, del pomposo ex Premier que han hecho lo suyo y cometieron gruesos errores, a pesar de estar claramente advertidos, aun cuando fiel al libreto político y a mantener en alto una “limpia conciencia”, cada uno se quiera limpiar con el otro.

Ya se les había dicho que el nombramiento de un joven abogado inexperto de 32 años para el MINTRA era una clara provocación nacional. No tuvo tiempo de nada y el media training intensísimo debe habérsele frustrado a la mitad, ya que solo le conocimos la juvenil voz por breves instantes en una conferencia de prensa presidencial, para faltar groseramente a la verdad señalando que tenía 10 años de experiencia profesional cuando se graduó recién el 2011 e hizo estudios de post grado en el extranjero. Como que la aritmética no es su fuerte. Manolo Rojas se quedó sin personaje.

Otro error pareció ser la designación del MINEM, tampoco sin experiencia pública y quien debía enfrentarse al toro de Espinar este viernes, cada vez más embravecido por la crisis y la pandemia. Otro error el Ministerio del Ambiente para el que designaron a quien fue su Secretaria General, una funcionaria de segundo rango. Otro error el del MIDIS, dado a una política que ha hecho del cambio de camiseta un hobby y a quien su peculiar saludo charapa y machetero no le duró mucho. Y, finalmente, el Ministerio de la Mujer, dado como reiterado premio a la adulación y a la propaganda permanente. Una pena que el fajín les haya durado tan poco. Lo bueno: se ganaron el derecho a tener su foto en la galería de los exministros en la antesala de cada Despacho por el cual pasaron raudamente. Lo malo: que cada vez que los visitantes, haciendo antesala, vean esas fotos, no podrán evitar que un hilo de sonrisa se esboce por la comisura de sus labios recordando a Pipino el Breve…

Y claro, este Congreso, creación heroica del pensamiento Vizcarra -cosa que hoy no se recuerda y que nadie de los que lo apoyan incondicionalmente quiere recordar-, nacido de elecciones que se sabían apuradas luego de un abrupto cierre del Congreso anterior -algo dudoso constitucionalmente, como siempre se dijo y lo acaba de reconocer públicamente el propio ex Premier Del Solar-, en que se dijo por qué tener miedo al elector, que por qué no consultar al pueblo, que era un “refrescamiento democrático”, que no había que temer a las urnas; bueno, todo eso dio como consecuencia este Congreso que ahora se vuelve a denostar faltando adjetivos en el diccionario para denostarle. ¿Quién asumirá esa responsabilidad político-constitucional? Este Congreso así creado por obra directa del pensamiento Vizcarra es el que acaba de producir el desbarro de esta madrugada en que se ha negado por gusto la confianza a un Gabinete en medio de una crisis sanitaria, crisis económica y crisis de institucionalidad política de proporciones siderales.

Pero, al igual que pasó en la guerra con Chile, ya con el invasor aposentado en Lima –como en el Vichy de la Francia ocupada-, los peruanos nos dividimos y dimos lugar a una guerra civil fratricida en medio de la invasión, dividiéndose los resignados claudicantes ante el invasor, como los oficiales militares que inclusive juraron y firmaron solemnemente no tomar las armas contra el invasor chileno a cambio de mantener sus prebendas, y los montoneros rebeldes que no aceptaron la invasión ni la derrota y que, con Cáceres a la cabeza protagonizaron heroicas páginas de nuestra historia en la “Campaña de la Breña” salvando el honor nacional.

Bueno pues, en la política se dice que nadie se pelea solo, ni contra una pared, pues requiere hacerlo contra el enemigo político. “It takes two to tango”; así como para bailar tango se requieren dos, dos también son los requeridos para pelear. Entonces, son dos los responsables del desgraciado resultado de esta madrugada anunciado entre los cantos del gallo: un Congreso inútil, insensible, impenetrable, politizado y con algunos claros intereses muy marcados, y un Ejecutivo que hizo de la soledad política un estilo, que creyó que podría sacar adelante un Gobierno sin Congreso o, en todo caso, permanentemente en contra del Congreso, sin bancada, sin operadores políticos, arropado entre muy pocos asesores cobijados por el manto de la oscuridad, sin partido ni nada que se le parezca, tan solo apoyado por los amigos del tenis y los familiares suertudos de tener acceso a puestos de trabajo pagados con el erario nacional, a la par preconizar, exigir y espetar a los demás el consabido concepto de la “meritocracia”, nunca más vacío de contenido que hoy, dando sentido al viejo apotegma de los anarquistas italianos -prontamente adoptado en Sudamérica por los dictadores- “para mis amigos, todo; para mis enemigos, la ley…”

Y ahí está, pues, el resultado. Entonces, si es que lo logrado ha sido con tu afanoso empeño y esforzado afán, no te quejes y asume nomás. Lástima que entre ayer y hoy, y los días que tome conformar un nuevo Gabinete, varios miles de peruanos han fallecido, otros tantos se han infectado y cientos de miles vivirán en una mayor pobreza. Qué importa, todos se irán “con su conciencia tranquila“ y dormirán plácidamente esta noche, porque sentirán en su fuero interno que de verdad han cumplido con la patria.  Así de alejados estarán de la realidad.

En ese nuevo Gabinete, en el que -cuando menos- la Ministra de Salud y el Ministro de Educación deberían repetir el plato para hacer sentir la fuerza de la decencia y la calidad profesional (no así los pulpines, los solo bachilleres, los adulones(as) y los políticos(as) veletas cambiantes de bando y camiseta conforme sople el viento), sino a los mejores del país (de verdad que sí los hay; un país culturalmente rico como el Perú con una clase política sólida ¡Claro que los tiene!). Es tan solo cuestión de honrar la palabra empeñada, el discurso ofrecido, la promesa aún incumplida. Lo que mal se hace, mal siempre acaba. Lo que bien se hace, bien puede acabar con esfuerzo y honradez. Alguna vez actuemos con consecuencia. Basta de slogans fabricados apuntando al bulto. Honremos de una vez por todas las promesas al Perú de hoy, que serán sus únicas posibilidades en el mañana.

 

 

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