“EL MARTES DE MARTOS”

Por Aníbal Quiroga León

Jurista. Profesor Principal PUCP

Decían las abuelas y las tías mayores que los martes ni te cases ni te embarques, ni de tu casa te apartes. Es el martes 11 en que tendrá lugar para el flamante Premier Martos la prueba de fuego -nunca más pertinente- ante un alzado y chúcaro Congreso de la República, donde deberá exponer y debatir la política general del gobierno y las principales medidas que requerirá su gestión en el Ejecutivo, para terminar solicitando el necesario voto de confianza -que los descaminados y poco leídos llaman impropiamente “voto de investidura”-, conforme al Art. 130° de la Constitución.

 

Apenas una semana exacta después de que, con los cantos del gallo, el Congreso negara la confianza al Gabinete anterior, propiciando su estruendosa caída y generándose -como lo define la Constitución- una crisis total de Gabinete que lleva a la ineluctable renuncia del Premier -frustrado en la continuación de su cargo- a tan solo 20 días de su nombramiento (lo que a muchos hizo recordar a “Pipino el Breve”), trayéndose abajo a todo el Gabinete, y sin que ello impida al nuevo Premier proponer la continuación de alguno de ellos, permitiendo más bien la oxigenación en aquellos clamorosos de error, como el del joven MINTRA, de 32 añitos, que más ha salido perjudicado que beneficiado esta osada aventura político-gubernamental. Ya me parece estar escuchando a las mismas abuelas y tías mayores de antaño, al ver  esta desangelada estampa, decir: “Ay pobre, pero cómo han perjudicado a la criatura….”.

 

El caso del MINEM también estaba cantado, y se había advertido en colaboraciones anteriores, que el solo parentesco de consanguinidad en línea directa con el fundador de AP no evitó un ápice para que AP en el Congreso le diera la espalda al Gabinete fracasado.  Otro tanto es de saludar la salida de la exMinistra de la Mujer, quien ya tenía la vacuna, pero no el contra el COVID-19, sino contra la crítica, ya que fungía de incondicional vocera-escudera-traductora del Presidente Vizcarra. Ya era impresentable. Los recambios en ambos casos apuntan a profesionales con larga experiencia en sus sectores que por lo menos pueden augurar una eficiente gestión en los agitados tiempos de pandemia.

 

Contra todo pronóstico y autobombo del pomposo exPremier, le faltó cancha y calidad para asimilar la derrota.  Estuvo muy lejano de la máxima de que “Hay que tener humildad en el triunfo y dignidad en la derrota”. Piconazo, agresivo como siempre e insultante, no encajó bien la debacle del rechazo cosechado en el Congreso tras su maratónica presentación y, fiel a su estilo, en la hora final, buscó responsables externos culpando, primero, al MINEDU cuya cabeza era -supuestamente- el leitmotiv del baloteo y a un supuesto chantaje y extorsión del Congreso formulado días atrás por su Presidente -y que él, tan principista y demócrata no había denunciado oportunamente-; para terminar agrediendo a los pescaditos, tildándolos nada menos que de fanáticos religiosos.  Ay caray, ¿Resulta que así se hace la democracia y la política decente?  El lunes vas, los saludas muy formalmente y les tratas de “Señores Congresistas” y al día siguiente cuando esos “Señores Congresistas” te niegan su voto por la razón que fuera, desde porque simplemente no quieren, pasando por no haber sido convencidos por un verbo principista y democrático, o sencillamente por el humano desacuerdo conforme es su derecho y facultad en democracia, se convierten en “fanáticos religiosos alejados de la realidad”, para luego terminar pidiendo disculpas públicas por el exabrupto.  ¿Así es la nuez? Vaya, vaya, vaya.  Siempre se aprende de tanto derroche de principios democráticos.

 

Eso pasa por carecer de la entereza y humildad para encajar con dignidad una estruendosa derrota.  Al presentarse en el Hemiciclo ya sabía -con su vasta experiencia- quien era quién en el Congreso, así que no debería llamarle la atención el voto de rechazo.  Simplemente le dijeron que no, por más desclasados, humildes, creyentes de sus convicciones o vistan como se les antoje.  Fue su derecho decirle NO.  Por otro lado, el bien hacer aconseja que, si no se va a responder bien, tomar cierta distancia con los hechos, a fin de tener una mejor respuesta y, de paso, tomar algo más que una siesta reparadora, ya que como advirtió H13, en sus presentaciones en RPP y en Canal N más parecía la sombra del pomposo funcionario que llegó a pie al Congreso, alegre él, a brindar su presentación. La trasnochada le pasó la factura.  La democracia y sus principales valores también enseñan, en verdad, una importante cuota de humildad que el verdadero estadista debe exhibir en sus momentos más amargos.

 

Ya esa misma noche, la de su expiación ante la prensa frente a la derrota que mancha indeleblemente su CV democrático, se deslizó las palabras chantaje y extorsión, en la continuación de intento de criminalizar la política, para lo cual un asiduo exprocurador aficionado a la figuración apostilló lo mismo, para luego tener que recular cuando al día siguiente, un exPremier más sosegado, calmado y con más horas de sueño señaló que él nunca había utilizado la palabra “extorsión”, dejando a la gentita en posición adelantada o fuera de base.

 

Finalmente, ahora se ha deslizado la “teoría de la conspiración”. Resultaría así -en el afán de no aceptar la debacle y de no haber dado la talla- que la ausencia de votos no fue un rechazo al exPremier.  No, no, no.  Nada de eso. Las abstenciones de la mayoría de AP y de APP habrían sido negociadas nada menos que por el Presidente Vizcarra con el Presidente del Congreso  -es decir, se jalan las mechas en público con sendas conferencias de prensa, cada una más altisonante que la otra, se pelan los dientes, la chocan para la salida, pero por lo bajo hacen el gambito y el tres en raya para deshacerse prontamente  de un valiosísimo Premier, pero que rápidamente  habría  caído en desgracia por querer marcarle la cancha al Presidente, por haberle exigido veracidad en las cifras de fallecidos y contaminados por la pandemia y por el exceso de ponerse por sobre el hombro del Presidente y permitirse calificarle, sin qué ni por qué, “de ser un hombre de centro-izquierda” dándoselas de perdonavidas o santón de la democracia.  La verdad es que si bien deben haber hecho una lectura veloz del libro de Martín Riepl (“Vizcarra una historia de traición y lealtad”, Planeta, Lima, 2019) y que, como sostuvimos el 18 de julio (“Cambio en el Equipo, Guik, 17.0720), estaba claro que Vizcarra no es Humala, y esa es la diferenciación en la que erró el exPremier, más parece haber una guerra de baja intensidad entre el Congreso y el Ejecutivo antes que pequeños espacios para el contubernio y la trafa por debajo de la mesa. Más parece el análisis de quien no acepta la derrota y quiere mirar lo acontecido con una clara presbicia política que le impide ver claramente lo cercanamente acontecido.

 

Fue un rotundo fracaso por los cuatros costados, una goleada, una verdadera debacle política digna de un mejor análisis que simplemente insultar al que te rechaza o apuntar infantilmente a que las uvas estaban verdes, como la zorra de la fábula de Esopo.

 

El Gral. Martos es un militar intermedio en la nomenclatura del EP. Llegó a ser Jefe de Estado Mayor, de hablar pausado y sin grandes inflexiones.  No está considerado como un líder dentro de las FFAA, pero su temperamento va más con la personalidad del Presidente Vizcarra y en la pandemia ha hecho una labor muy organizada dentro de lo que sus recursos le permitían.  No es pomposo ni de grandes aspavientos.  No desea ser reconocido como un gran demócrata y para el premierato simplemente se le presentó la Virgen y la Dra. Mazzetti declinó con gran acierto para todos nosotros. Es un ingeniero militar.  Hará un papel decoroso.  Su flanco debilitado estará en el MINDEF  a donde el nuevo Premier ha llevado a su amiguis y de la misma arma de ingeniería (Martos es promoción ’78 -con Urresti- y Chávez ’82), quien solo llegó a general de brigada,  también ingeniero militar y ha estado a cargo del INDECI, y  quien si tiene proclividad por la grandilocuencia y el figuretismo.  En los códigos militares está por verse cómo habrán de llevarse el nuevo MINDEF, que solo fue brigada, con los Comandantes Generales y el Jefe de CCFFAA; que son todos divisionarios, y eso es toda una incógnita talvez no sopesada por Vizcarra quien desconoce la simbología castrense y Martos no parece haberle advertido al hacer llegar a su compañero de arma  y choche al fajín del MINDEF.  El tiempo hará su propio trabajo y nos lo dirá. Por lo pronto ya se ha despachado con una entrevista a toda página, fajín y todo y en la que define así mismo, con poca modestia, como una “máquina de trabajar”.   Bueno, una cosa es comandar el INDECI y otra muy diferente a los tres institutos de la FFAA que tienen por misión constitucional la defensa de la integridad nacional de la patria y la ayuda a los desastres naturales o conmociones sociales o crisis de salubridad extrema como impone esta pandemia.  Al leer la entrevista no pudimos dejar de recordar una magnífica película protagonizada por Brad Pitt “Machine War”. Ya veremos a quién da la razón el tiempo en lo que parece, a todas luces, un nombramiento desacertado.

 

Los casos de MINSALUD y MINEDU están bien plantados. Las gestiones anteriores, y la actual, de una profesional como la Dra. Pilar Mazzetti hablan por sí solas. También luce como un acierto haber ratificado a MINEDU, a fin de mostrar el músculo del Ejecutivo y no dejarse avasallar del todo por el Congreso wachiturro.  Eso es hacer política.  Aunque algunos hubieran preferido que el MIDEDU debería haber sido nombrado Premier, a ver qué pasaba con el Congreso, para forzar su confianza o si hubiesen tenido la vergüenza de no darle la confianza, ya que, hay que entenderlo bien, la excelencia en la educación universitaria no es negociable, y su verdadera calidad debería ser una aspiración social permanente y, por lo tanto, una política de Estado que necesariamente  trascienda a gobiernos y Congresos, y no una experiencia lamentablemente cíclica.

 

 

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