¿ALGUIEN DIJO EL PERÚ PRIMERO?

Por: Aníbal Quiroga León

Jurista. Profesor Principal PUCP

Después de la debacle del exPremier de tan solo 20 días de apurada como improductiva gestión, también conocido como “Pipino el Breve”, el remanso político parece haberse hecho cargo de las relaciones entre el Ejecutivo y el Congreso, al punto que el voto de confianza del nuevo Premier Martos (y dale con llamarle “voto de investidura” ¡Qué necedad!) ha obtenido un número espectacular e histórico: 115/130 y, a continuación, la temida interpelación al MINEDU, por actos y hechos que no le competían como Ministro de Estado ha pasado por agua de malvas alejándose el fantasma de la censura.

 

Algunos sesudos analistas siguen sosteniendo la teoría de la conspiración, desafectándose de Vizcarra por un mayor afecto hacia el breve exPremier, ya que no alcanzan a entender lo que es un pésimo nombramiento y, con sangre en el ojo y una buena dosis de presbicia política, no alcanzan a ver lo evidente: que Vizcarra se equivocó, erró, la fastidió, metió la pata al nombrar a un personaje político de sus características para asumir la conducción del Consejo de Ministros en pleno auge de una inédita pandemia descontrolada, con un rango de fallecidos que van entre los 25,000 -que reconoce el MINSA- y los 50,000 -de que hablan los expertos nacionales e internacionales-, lo que  que nos pone en el oprobioso  top five de los países con fallecidos por millón de habitantes, desbordados con los contagiados, con la salubridad publica rebasada y la privada llegada a tope, donde si uno tiene la mala suerte de contraer el virus maldito, debe rezar para poder encontrar asistencia médica mínima, una cama, un balón de oxígeno y, por último, una cama UCI salvadora.

A lo anterior hay que sumarle que ya no hay médicos ni asistentes especializados, que la mortandad entre ellos, como en la policía nacional, ha sido muy grande, que no hay seguridad ciudadana ante una pandemia de la delincuencia in crescendo y con índices económicos que los expertos cifran en alrededor de -15% del PIB -en el escenario más optimista- lo que nos coloca con un atraso de una década en el desarrollo nacional, en el empleo y en los índices de la pobreza. Una verdadera catástrofe nacional.

 

Entonces nos encontramos con el Presidente la República, que siempre lanza al bulto el lema de El Peru Primero pero que no parece honrar en su significación. Así, en la primera “declaración” -ya no son conferencias de prensa, porque no permite pregunta alguna y la prensa se lo banca- enfiló todas sus baterías hacia los ciudadanos y sus reuniones familiares, como si fueran los únicos culpables del rebrote de la pandemia y su falta de control.

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“Tal parece que el carácter binario del Presidente requiere siempre estar confrontando con alguien….Ahora confronta directamente con sus conciudadanos, y sus familias”

 

Es verdad que ha habido un relajamiento en las medidas de prevención familiar, y es verdad que la mayoría -luego de cinco meses de cuarentena- se ha descuidado y ha empezado a vivir como si la pandemia no existiera o como hubiese remitido,  como alejados de la realidad, sin medir el carácter exponencial del peligro de su contagio; pero aquello no explica todo el rebrote, ni los caminantes hacia sus provincias, ni las aglomeraciones en el mercado, ni los problemas con el transporte público, ni la falta clamorosa de control estatal, de seguridad, policial y de transporte público.

 

Tal parece que el carácter binario del Presidente requiere siempre estar confrontando con alguien. Ya no se puede meter con el Congreso, ni con los partidos desaparecidos con el fenecido Congreso, ni con la mentada lucha contra la corrupción sin mirar a sus costados, a sus partners del tenis, a los que bailan con swing, o sin swing también. Ahora confronta directamente con sus conciudadanos, y sus familias, a quienes no duda en calificar duramente de irresponsables y culpables del rebrote de la pandemia.

 

¿Y las 2000 camas UCI? ¿Y las fiestas en las comisarias PNP? ¿Y las celebraciones en los hospitales públicos? ¿Y la festinación de las canastas de alimentos y los bonos familiares que nunca llegan o llegan a manos ajenas, a quién se las reclamamos? ¿Y las corruptelas en las compras de mascarillas, alcohol y demás implementos esenciales? ¿Y la escasez de algo tan vital como el oxígeno? ¿Responsabilidad de quién es?

 

Muchos recién caen en cuenta de que fue un error de Vizcarra no desarrollar una bancada cuando se hizo de la presidencia de la República, o no haber generado posteriormente una, o no haber presentado una lista congresal para el actual congreso mocho y corto. Bueno, eso lo dijimos desde el año pasado cuando analizábamos la etiología de la crisis política de los últimos años, y pasó desapercibido, y ahora parece que se habría descubierto la pólvora.  Tal parece que el Presidente carece de bancada y no presentó una porque carece de las posibilidades políticas de mantener una sin pelearse con la misma, ni con sus líderes.  Es un político en solitario, al punto que su claroscuro asesor argentino también le acaba de abandonar y no parece que en buenos términos.

 

Lo que no se sabe es si el agrio mutuo disenso fue porque al argentino le ha echado la culpa del descalabro del breve premier malamente baloteado en el Congreso, o si Vizcarra impuso la idea a troche y moche contra el mejor consejo del argentino.  Como quiera que fuere, esa malhadada designación y el bochornoso resultado en el Congreso pasó la factura a la luna de miel entre ambos y, como dice la canción, todo se derrumbó, alejándose mutuamente. Con el tiempo la verdad -como siempre- saldrá a flote y ya nos enteraremos.

 

En la personalidad solitaria y desconfiada del Presidente ¿Quién le asesora ahora? Salvo la todopoderosa secretaria de Palacio, todo es penumbra y desconcierto. Es verdad que una personalidad como la del actual Premier Martos se adecua mejor a la personalidad presidencial, pero de ahí a que el Gral. Martos funja de “asesor” hay mucho trecho. Muchos lo ubican como el ideal chi-che-ñó. Tal parece que en verdad es mucho más que eso, pero no llegará a influir en Vizcarra. Tratará de ser un eficiente comunicador e implementador de las ideas de Vizcarra, un excelente ejecutivo en la jerga militar, pero de ningún modo un verdadero “asesor” con capacidad de influenciar sustancialmente.

 

Si no, cómo se explica que le hayan chantado de “asesor médico en la PCM” nada menos que al exMINSALUD claramente fracasado, cambiado por la excelente Ministra Mazzetti, por considerarse que ha hecho una de las peores gestiones en el sector en los últimos tiempos, y que ha logrado la rara unanimidad de ser repudiado tanto en el colectivo médico como en el de los trabajadores de la salubridad pública. Ha sido un reclamo público semejante designación, anunciada nada menos que por él mismo como si desconociese la realidad de la que proviene, al punto que al tiempo de cerrar esta nota se decía que Martos iba a licenciarlo rápidamente por boca floja. Pero la figura está clara. Claramente es poco lo que va o iba a aportar, y más se dedicaría a insertar a su gente de izquierda por ese flanco, nada menos que por el de la PCM a cargo de un exmilitar, en claro desmedro de la figura de Mazzetti. ¿Por qué? Porque Vizcarra no tolera la aceptación social, pública, mediática y del sector de salubridad que la personalidad de Mazzetti impone con su calidad personal y profesional a su alrededor, y ese “peligro” pretende ser conjurado poniéndole de stopper a Zamora por la vía de la PCM.

¿Alguien dijo el Perú Primero?

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