EL PUERTO DE PAITA EN EL PINCEL DE MILAGROS

Artista plástica muestra sus obras marcadas por el color y la sombra que imprimen una luminosidad especial a la bahía piurana.  

 

 

Todo puerto tiene su encanto y misterio; pero la artista plástica Milagros Chapilliquén Palacios agrega a los paisajes de Paita algo muy especial: la luminosidad marcada por el juego del color y las sombras, recurso que solo puede salir de su pincel.  

 

 

“Allí, en Paita, he pasado toda mi vida”, afirma con orgullo la joven pintora a este diario digital al mostrar su serie marina, precisamente, dedicado a este histórico puerto norteño.

 

 

“El uso del color y sus matices, las sombras, algunas veces suaves y otras vigorosas, imprimen a la bahía un ritmo especial en medio del desorden de los botes y lanchones de pescadores mecidos por la suave marea”, refiere uno de sus críticos.

 

 

Y es verdad. En cada uno de sus trabajos –algunos de los cuales acompañan esta nota- la pintora muestra el mar como el gran escenario en cuyo alrededor gira la vida, imprimiéndole la fuerza que le da el hecho de ser parte de una familia de pescadores y su relación entrañable que ha tejido con el mar y el puerto.   

El trajín diario  

 

 

“La labor que desempeñan los pescadores es digna de respetar y valorar; el trabajo que realizan mis paisanos es un trabajo bien esforzado”,  refiere al comentar que en su obra ha utilizado óleos, acuarelas y acrílicos.

 

 

Por eso en esta serie marina siempre están presentes los hombres de mar en plena faena, recogiendo sus aparejos o reparando sus naves. En fin, Milagros pinta el ajetreo diario que se vive en cualquier puerto pero que en la bahía de Paita es un trajín con un encanto especial.

 

 

Sus pinturas son también un homenaje a Paita, tal vez el puerto con más historia fundado hace 468 años por el conquistador y aventurero Francisco Pizarro, con el nombre de San Francisco de Paita de la Buena Esperanza, acosado desde siempre por piratas, corsarios y filibusteros.

 

 

Pero la historia también nos recuerda que desde este puerto zarpó Miguel Grau cuando apenas tenía nueve años para navegar por todos los mares del mundo.

Milagros Chapilliquén Palacios se formó en la Escuela Superior de Arte Pública ‘Ignacio Merino’ de Piura, y confiesa que disfruta pintar al aire libre, un ritmo que ha cambiado por las medidas del confinamiento obligatorio.  

“Me interesa mucho estudiar el color del paisaje, por eso practico la pintura al aire libre y mis jornadas las realizo (si no hay restricciones por la pandemia) por la mañana o la tarde para aprovechar la luz natural”.

Con estas pinturas de la costa norte quiero hacer recordar que aún tenemos paisajes naturales, que ahora por la sociedad consumista estamos dejando de lado”, refiere.

Belleza natural  

A continuación y poniendo énfasis a sus palabras, Milagros pide no dejar de lado a la naturaleza; y hace un llamado a preservar la belleza de los paisajes, llamado que hace con conocimiento de causa porque su labor la realizado en decenas de pueblos de todas las regiones del Perú.

Este diario digital publicó el domingo pasado el homenaje que esta joven artista tributó a los médicos y el personal de Salud que lucha en primera líneas contra la pandemia, “una muestra realista con un acabado expresionista, dentro de lo que podría denominarse ‘una corriente social’”, señaló en esa oportunidad.

Milagros Chapilliquén, fue distinguida con el ‘botón de plata’ por la  Escuela ‘Ignacio Merino’, institución que reconoció su vasta obra pictórica y su participación en decenas de eventos en el país y el extranjero. (HGG) 

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