CONFLICTO DE INTERESES

EL PROCURADOR

Cual santón de la democracia, cada vez que en el programa estelar de Canal N se quiere exculpar interesadamente a alguien, siempre se recurre al doctor José Ugaz, desempolvando convenientemente el eterno cargo de “procurador ad hoc”  -para el que fuera designado a dedo nada menos que por mismísimo Alberto Fujimori- a fin de dar sentencia final con calidad de cosa juzgada.

La semana pasada se trató de la fiscal anticorrupción pillada con unos wathapps indecentes con el abogado Carlomagno Salcedo, asesor legal del partido moradito, con ocasión de las investigaciones que soporta en el Minsiterio Público nada menos que Julio Guzmán.  En estos impropios mensajes hay una clara familiaridad entre la fiscal (una autoridad) y el abogado (un defensor) y una clara disposición de “ayuda especial” con datos que ella misma le alcanza.

De inmediato esa misma noche fue convocado Ugaz para exculpar de toda responsabilidad a la fiscal, señalando que eran diálogos anodinos sin connotación de respetabilidad alguna, a pesar de que control interno del Ministerio Público ya le había abierto las pesquisas del caso para determinar esa responsabilidad.  Muy tarde, ya fue exculpada por Ugaz. ¡Qué suerte!

Antenoche – y nuevamente convocado por el mismo programa- quien recibió la absolución plenaria de Ugaz fue nada menos que el presidente Vizcarra, respecto de quien se le preguntó si le correspondía responsabilidad alguna por todo lo que hemos escuchado y visto hasta la fecha.

Lo que no dijo este santón de la democracia y adalid de la reserva moral del país, es que el abogado Pereyra, defensor personal de Vizcarra,  es socio del Estudio de Ugaz, lo que convierte al presidente Martín Vizcarra en cliente personal del Estudio Ugaz.  Eso se lo calló en siete idiomas.

Es decir, absolvió de toda culpa a su propio cliente, el que le remunera por los servicios de su Estudio.  Por supuesto que el concepto de “conflicto de intereses” no existe en la viga que lleva en el ojo Ugaz,  quien solo ve la paja en el ojo ajeno.

EL ABOGADO

El Tribunal Constitucional resolvió por mayoria que la SUNAT tiene derecho a cobrar deudas prescritas (por su inacción al cabo de 4 años), a pesar de que la ley y el Tribunal Fiscal (ente superior a la SUNAT) dicen otra cosa.

Martín Vizcarra sobre deudas con la Sunat: “Prescribir no sería lo más conveniente” - Diario ExpresoDiario Expreso

La campaña de prensa fue feroz desde hace dos semanas, al punto que el lunes, en la víspera de la vista en el TC en RPP se le concedieron más de 30’ iniciales en el horario estelar de noticias a Francisco Eguiguren, quien en un hálito de pudor dijo que por si acaso había suscrito para la SUNAT un informito sobre el caso, por el cual fue debidamente remunerado, pero que eso no le impedía dar un juicio imparcial.

Lo que calló Eguiguren es que en el pasado reciente fue también abogado de la SUNAT en dos sonados casos importantes de cobro de impuestos, con honorarios superiores a los 8 millones de soles, así como lo lee.  Choprove!!!

El martes, en el mismo horario, a la joven ministra del MEF el mismo programa a la misma hora, le concedió casi 45’ para repetir el mismo alegato con la misma monserga en el prime time radial de noticias.  Y minutos más tarde en “improvisada declaración” ya directamente el presidente Vizcarra, siempre contradictor, fue a la yugular del TC diciendo de que era muy respetuoso de la separación de poderes (¿?) y de la autonomía de las instituciones para, a renglón seguido, enfilar contra el TC alegando en favor de la SUNAT en el mismo caso.

¿Alguien dijo vergonzante conflicto de intereses? ¿Alguien habló de inadmisibles presiones en una democracia?  No se oye, padre.  Así cualquiera gana…

EL MAGISTRADO

El magistrado Espinoza del TC, ya con mandato vencido, tiene por costumbre no respetar  la ley y el reglamento del propio TC pasando por encima de su avasallada presidente.  No solo ha adelantado groseramente opinión en un caso que ni siquiera había ingresado al TC en un arte de prestidigitación, pronosticando no solo día y hora de presentación de la demanda del MINJUS, como si estuviera en concierto con la joven e inexperta Ministra de Justicia quien ha sido su asistente en la PUCP, sino el plazo para resolver y cómo se debería resolver (quedándose al final en minoría con su cautelar), sino que dice para sí mismo que nadie puede cuestionar “su honorabilidad”.

 

 

No es la primera vez que lo hace. Mejor dicho, con su egocentrismo  por todos reconocido con espanto (sobre todo al interior del TC), siempre lo hace y no le pasa nada en esta democracia imperfecta.

Como no le pasó nada cuando falseó datos sobre un doctorado que no había logrado. Es caserito de la prensa adú al gobierno, y por eso ahora se la ha emprendido en una campaña que acabara con evitar que el Congreso seleccione a los nuevos magistrados del TC (6 nada menos) que, entre otros, le deberán reemplazar a él, nada menos.

Lo anecdótico es que él mismo es producto de una selección por invitación y no por concurso, y ahora se permite exigir concurso y meritocracia que a él no se le exigió en su día, y ataca al reglamento aprobado por el Congreso.

Claro, lo que no dice es que pese a tener el mandato vencido, si no se elige a sus reemplazantes, su mandato se prolongará por la vía de los hechos, calculando que no podría hacerse hasta el primer semestre del 22 (casi 3 años extras de mandato, por fuera de la Constitución, viajes, carro, chofer que le pasea al perrito, gasolina, pasaporte diplomático y otras gollerías).  8 años allí conde la Constitución que juró un día cumplir dice solamente 5.  Rico ¿no?

En buen romance, eso de hablar y opinar de aquello que le atañe personalmente, postulando una tesis que directamente le beneficia, tanto como le pasa a la misma presidenta del TC Marianela Ledesma, se llama claro “conflicto de inveteres”. El problema es que para respetar eso, se requiere tener verdadera vocación democrática y un poco de sangre en la cara.

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