“LA MÚSICA Y EL CORONAVIRUS”

DESDE MI ESQUINA

Por César Véliz Mendoza

La música sensibiliza el alma. Tiene el poder de transportarnos por países, tierras lejanas y tiempos fascinantes que jamás hubiéramos imaginado. La música está presente en el nacimiento, cumpleaños, matrimonio y a veces, aunque ahora hay que andar con mucho cuidado, en los funerales.

En tiempos de pandemia es fiel compañera. Al escuchar una melodía pasamos de un estado de depresión a la alegría. Ojalá no pase de simple anuncio, el Cardenal Barreto dijo en TV. que con un grupo juvenil utilizarán el Rap como sutil e ingeniosa forma de llegar a la gente en la lucha contra el Coronavirus.

Con el lema ¡Esto no es broma, esto es urgente! y sugestivos anuncios musicalizados se llegará, no sólo a la juventud, sino a todos los niveles de la sociedad contrario a la publicidad estatal que lleva un mensaje de miedo agrediendo a los viejitos y asustándonos con la muerte.

Los asesores de publicidad y expertos saben todo lo que se impone genera rechazo. La educación tradicional imponía miedo al infierno si te portabas mal, castigo o mala nota si no aprendías a leer o Matemática ¿qué ocurría? Pues, muchos estudiantes se rebelaban y llegaban a aborrecer los libros y números.

En las redes sociales un niño con indumentaria de charro canta, al estilo mexicano, un tema que sí levanta el espíritu en la lucha contra el covid-19. Entonces, la música no sólo sensibiliza el alma sino, a través de la musicoterapia, logra excelentes resultados en el tratamiento y estímulo de funciones de la mente deterioradas por la pandemia.

 

 

 

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