EL MÁGICO CLIMA DE JAUJA

DESDE MI ESQUINA

Por César Véliz Mendoza

“Sanatorio” es una novela edición original Zig-Zag 1939 Santiago de Chile, joya biográfica de Carlos Parra del Riego, limeño, escritor y periodista. En su juventud se entregó a los placeres pasajeros del amor al punto de soñar con los ojos abiertos hasta despertar, enfermo de tisis, al filo del abismo.

Una escena triste en la obra es su llegada en tren a Jauja. Nadie lo espera. Sólo lo estremece el ruido y sacudones de los coches. La gente huele a perro mojado y se habla a gritos. Los chicos le llevan las maletas y acompañan, en su agonía lenta, al hospital Olavegoya donde está el mundialmente famoso Sanatorio. Al día siguiente la orden: un mes a la cama.

En ese mágico clima se ubica la novela. Su primera experiencia es la “noche triste” donde Parra medita su miserable vida de enfermo. En la obscuridad siente un terrible miedo infantil. Añora los instantes felices ajenos al dolor. Pasan por su mente los años de adolescencia con aparición del primer amor

En su juventud avanza sin saber dónde pone el pie. Pronto se hará hombre, pero seguirá el mismo camino incierto del niño y adolescente. Al final los tres se esfumarán en el sufrimiento y sombras de la enfermedad sin “cosechar nada”

Viéndose mejor de salud y al superar la llamada peste blanca o Tuberculosis que afligió al país a inicios del siglo pasado, muy ilusionado planea una cita amorosa en Huancayo. Un día antes del encuentro viaja en vagón y al llegar queda impresionado por la belleza de la ciudad. Le agradan sus calles, carros y el comercio, pero le niegan hospedaje al verlo pálido.

Gracias a un amigo, que había conocido en Jauja, le arreglan una habitación en un modesto hospedaje.

La pareja pasa una noche feliz, pero en la madrugada él siente un remordimiento que lo atormenta y piensa: “ella lo hizo por compasión” Con mucho cuidado se levanta, mientras la chica duerme la abandona y se va a rodar en un mundo cruel…sin ilusiones. Nunca más se supo de ella.

En los años 50 del siglo pasado el clima seco del valle del Mantaro y sus ciudades más importantes Huancayo y Jauja, con su Sanatorio, eran visitadas por personalidades del país y el mundo en busca de alivio a la terrible tuberculosis. Los abuelos afirman que el famoso torero español Manolete recibió las bondades del prodigioso clima, así como militares, empresarios, médicos y religiosos.

 

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