La prudencia, la virtud y el placer están en el alma

Por Nita Gutiérrez @holisticmindfullady

Todos llegamos a este mundo con una predisposición para expresar la generosidad, pero necesitamos un entorno adecuado para nutrir esa predisposición.

La generosidad está en nuestro interior, es parte de lo que somos como seres humanos, forma parte de nuestra naturaleza, y este conocimiento no es una intuición, diversas investigaciones muestran que no se necesita mucho entrenamiento para activar y favorecer estos circuitos en el cerebro.

Un entrenamiento muy modesto puede producir un cambio medible en el cerebro de manera que promueva este tipo de generosidad para facilitar el cuidado de otros y de sí mismo y activar además partes del cerebro asociadas con el disfrute y una profunda forma de contentamiento.

El Dalai Lama dice que la mejor forma de ser feliz es siendo bondadoso con los demás y la investigación neurocientífica moderna es consistente con esa apreciación.

Hay una cantidad creciente de evidencia neurocientífica que muestran que la forma más fácil de activar estos circuitos en el cerebro es a través de actos de generosidad, siendo amable con los demás, cuidando a los otros, y esto resulta ser una especie de doble beneficio porque es benéfico para la otra persona y nos trae bienestar a nosotros mismos. Win to win approach.

Estudios de la Dra. Lyubomirsky sugiere que cada uno de estos componentes está basado en circuitos cerebrales específicos, de los que hemos aprendido mucho en los últimos años, y hoy muestran la maravillosa plasticidad de nuestro cerebro.  La naturaleza de estas conexiones resulta importante, porque no es que la generosidad esté localizada en determinada parte del cerebro, sino que está distribuida, siendo así que las conexiones entre las áreas que son importantes para la amabilidad, compasión, generosidad son extremadamente importantes para responder a la experiencia y al entrenamiento.

En toda práctica meditativa el componente de la atención es realmente beneficioso. Un maestro escribió: “Una mente dispersa es una mente infeliz”.  Lo suscribo. La atención constituye la base de todo.  ¿Cómo se sentiría si comentará o preguntará algo y su interlocutor mirase hacia otra parte o usará el celular?

No estoy en contra del multitasking, estoy a favor de la atención, de la presencia, porque es el mejor regalo que le podemos dar a los que amamos, o los que no conocemos tanto y a las personas con las que tenemos alguna dificultad en estos momentos. Su presencia y atención es el mejor regalo que le podemos dar al mundo.

El cultivo de Mindfulness disminuye el estrés asociado a un elevado cortisol en la sangre que produce depresión, cáncer o trastornos cardiovasculares, además la práctica constante le ayudará a disminuir las rumiaciones y los pensamientos negativos, lo que le permitirá regular sus emociones y mejorar sus relaciones.

Como Aristóteles infería en el siglo IV a.C., la prudencia, la virtud y el placer están en el alma…

 

 

 

 

 

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *