PERÚ NO LO JUGÓ COMO UN CLÁSICO

Por Juan Carlos Hurtado.

Fue una actuación donde Perú no jugó con esa fiereza que se afronta un clásico. Chile metió y con Arturo Vidal endiablado nos ganaron el partido.

Juan Carlos Hurtado.

Perdimos y lo peor de caer en un clásico es hacerlo poniendo menos que tu oponente. Chile venció 2-0 a Perú y las conclusiones que se sacan de esta contienda es que nos faltó dar más de lo que teníamos, se le acabó el tiempo a Raúl Ruidíaz y nunca más podemos tener un delantero que no gane una sola falta en el campo rival entre los defensas rivales.

Duele perder un clásico y desde el inicio con el esquema 4-1-4-1 no definimos si presionar o esperar a Chile, en ese ámbito confundimos ser pacientes con la pasividad para marcar. Primera mala actitud para afrontar un duelo contra un rival tan aguerrido.

 

Hay que analizar el partido de Raúl Ruidíaz con cabeza fría. Primero que el duelo otra vez no se le acomodó a sus características, nunca hubo la opción de lanzar ante su nula capacidad de ganar balones aéreos y tampoco bajar a presionar. Segundo, una nula lectura del partido, puesto que si nos presionaban, él tenía que estar detrás de la línea de la pelota ayudando a los cuatro volantes.

Voy a poner más énfasis en la tercera razón por la que se le acabó el crédito a Ruidíaz. El delantero del Seattle Sounders tuvo una fatalidad al final del primer tiempo, perdió un claro gol que podía haber cambiado la contienda y de eso no se vuelve fácilmente. Lo vivió Andrés Mendoza contra Ecuador y sus créditos se acabaron rotundamente. Una pena por el delantero de 30 años.

 

EL EQUIPO NUNCA CALENTÓ PECHO

Este Clásico del Pacífico merecía pierna fuerte, era un momento propicio para romper la historia, sin embargo el equipo se dejó amaniatar por un solo jugador: Arturo Vidal nos hizo padecer solo con actitud y fuerza. Si bien es un jugador top, la raza para afrontar esto no era negociable y se empezó a perder en ese ámbito.

Con Gianluca Lapadula se ganó más fuerza y nos brindó la opción del pase al vacío, pero el único que tomó la bandera para asistirlo fue Christian Cueva; y Yoshimar Yotún tuvo un encuentro para el olvido, fallando demasiados pases cuando más necesitábamos de él.

El mejor una vez más fue André Carrillo, pero ya los rivales empiezan a tomarlo en postas y se cansa de correr solo contra el mundo buscando el arco rival.

El funcionamiento de Perú se ha visto dañado, ya no tenemos un esquema tipo que nos haga no perder la compostura ante momentos difíciles; ahora nos encontramos en un momento muy absurdo donde en cada partido nos están neutralizando mejor, no mostramos rebeldía y nos convierten con facilidad.

La pelota parada en Perú es algo que no genera ni peligro. No ganamos una en campo rival, no se ve trabajo en ese aspecto y si bien no hay tiempo para trabajar tanto, podríamos empezar a buscar esa opción para abrir partidos o si no vamos a lanzar tiros de esquinas sin sentido.

Ante Argentina, tal vez desde la inferioridad vamos a apretar más, pero hoy hay que decirlo: hemos perdido un Clásico del Pacífico por no poner factor H y lo primero que debe hacer el equipo es admitir que ese primer tiempo fue una verdadera prueba que el equipo estaba con la cabeza en otra nota.

Duele perder con Chile, pero más con ese Chile, que ni necesitó jugar sucio para vencer a la versión más gélida del equipo de Ricardo Gareca. (Fotos: @SeleccionPeruana.)

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