MARADONA PARTIÓ PARA DEVOLVERLE LA MANO A DIOS

Por Juan Carlos Hurtado

Diego Armando Maradona falleció y dejará un vacío irreparable en el fútbol. Personalmente, no necesité verte en el 86 para saber que estás y estarás en el olimpo del deporte más apasionante del mundo.

Juan Carlos Hurtado.

No pudo dribblear una vez más a la muerte, así como lo hizo ante los ingleses en el Azteca en 1986, no pudo salir una vez más a dejar esas declaraciones tan picantes que como capitán marcaban la pauta de todas las redacciones deportivas del mundo. Se fue el mito, se fue el ‘D10S’, se fue la mitad del corazón de los argentinos. Diego Maradona ya no estará presente, pero esa zurda inmortal ya es legado de la humanidad.

Cuando recuerdo a Maradona, lo primero que me toca el corazón es cuando de niño decía que su sueño era jugar un Mundial y ganarlo, debe ser la vez que más me identifiqué con la declaración de un futbolista. Fue como meter la cara a un mundo lleno de nobleza, sentimientos, miseria, pobreza y tanta rebeldía para cambiar su suerte, eso es lo primero que recuerdo de Maradona.

Luego el genio en la cancha se encargo de volverse leyenda, con la pelota hizo que el mundo gire a su alrededor y ahora que no está, me queda claro que no basta ganar un Mundial para ser ídolo, tienes que llevar la bandera y conquistar esa estatuilla dorada, eso lo volvió inmortal, lo hizo un dios del fútbol.

MARADONA DESCANSA EN PAZ

Él aceptó que se equivocó y pagó, pero siempre cuidó a la principal protagonista del fútbol. Siempre la puso por delante, pegadita a la zurda, gambeteando, guapeando y haciendo que Argentina, mejor dicho el fútbol sudamericano, pegue el golpe en la mesa y conquiste la Tierra.

Argentina vive el día más triste de su historia, murió su capitán, murió el héroe de millones, sin embargo los que amamos el fútbol sentimos que se fue un tipo que hizo creer a muchos que nunca había una adversidad más grande que uno mismo, es decir que sea quien sea el que se te plante por delante, hay una luz de esperanza para ganar si pones más de lo que tienes adentro.

Fuiste global, te ganaste el respeto y el corazón hasta de tus rivales. Maradona es fútbol, el fútbol es la manta que cubría a Maradona de todos los pecados del mundo y la pelota tuvo un romance eterno con el ’10’, incluso pienso que nadie la trató con tanto amor como lo hacía Maradona.

El pibe de Villa Fiorito bailaba con el balón, creo que si quería podía hasta llevarla tatuada al pie y recorrer el mundo entero dominándola. Si cada país habría tenido un Maradona futbolista, probablemente tendríamos un mundo más feliz, porque todo nacería desde el sueño de un niño: “querer jugar un Mundial y ganarlo”.

Hoy puedo decir que superaste la adversidad, forjaste en un potrero una zurda inmortal, jugando lograste a tu familia ayudar y ahora que vas a debutar en el cielo te van a cantar: “Maradó, Maradó, Maradó“. Este suelo ya lo llenaste de gloria.

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