“VISORES NOCTURNOS Y NARCOAVIONETAS”

DESDE MI ESQUINA

Escribe: César “Chico” Véliz Mendoza
La emboscada que acaba de ocurrir contra una embarcación de la Marina en el valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM) por parte de delincuentes narcoterroristas con lamentable saldo de un muerto y cuatro heridos, ocurría con frecuencia en el Alto Huallaga hace cerca de 30 años. Al verse derrotados se trasladaron a la actual zona del VRAEM.

Pista dinamitada en aparente campo deportivo.

En 1994 como periodista FAP en la base de Las Palmas, soy destacado a Santa Lucía. El General FAP Anselmo, Comandante General de la Sexta Región Aérea Territorial (VI RAT) ese año asumió la delicada y peligrosa misión de controlar y proteger el espacio aéreo, aeropuertos y aeródromos en una región convulsionada.
El General FAP Anselmo me encomendó, entre otras funciones, realizar vuelos de trabajo en helicóptero. Provisto de mis cámaras de filmación y fotográfica, logré descubrir pistas de aterrizaje clandestinas en la espesura de la selva, que después eran dinamitadas o neutralizadas. Se neutralizaba cuando esas “pistas” ocupaban ciertos tramos rectos de carretera como en   la “Federico Basadre” con el fin de no obstaculizar a los vehículos.

Bloques de concreto neutralizan pistas clandestinas.

Por entonces la misión de la Fuerza Aérea alcanzó vital importancia. Mediante apoyo de Estados Unidos se logró que aviones-radares USA facilitaran la interceptación o captura de aeronaves que, con su carga ilícita, trataban de burlar el control aéreo.

Carretera convertida en pista clandestina con cabecera.

Al ser interceptadas se les obligaba a identificarse y, si el caso lo requería, tenían que aterrizar en el aeródromo más cercano. Lo hacían y, una vez en tierra, preferían dinamitar o incendiar la aeronave con su carga y fugar. Era preferible a ser capturados.

En infierno de la coca se incendia laboratorio. 

En operativos conjuntos se logró, igualmente, descubrir laboratorios de droga levantados en medio de la agreste selva. Tras rigurosos trabajos de planeamiento se procedía a destruir y quemar las instalaciones.
Cambian matrícula                     
Los pilotos de las “narcoavionetas” eran tan audaces que antes de decolar, con el fin de confundir a la autoridad aérea, borraban la matrícula original y bandera del país de procedencia. Con un molde metálico encima, pintaban los colores y símbolos peruanos.
Hasta antes de la presencia de la FAP en el Huallaga, la gente tenía una forma especial de agenciarse de dinero. Las “narcoavionetas” para entrar y salir de noche por las pistas clandestinas contaban con el apoyo de los vecinos. A la hora prevista recibían indicaciones a través de intercomunicadores.
Por la paga de 20 dólares, especialmente las mujeres, salían de sus viviendas con lámparas de kerosenes e iluminaban la pista a lo largo de 1,100 mts. hasta la cabecera, espacio donde la aeronave daba la vuelta y alzaba vuelo de regreso, con su ilegal carga. Esta forma de iluminar o balizaje duraba 10 minutos.
 Durante este tiempo los varones, expertos en ese oficio nada santo, cargaban la droga. Cada uno de ellos recibía también 20 dólares por avioneta. Se calculaba en dos o tres vuelos semanales a 500 kilos por vuelo.
Ante esta realidad el General FAP Anselmo puso en vigencia el patrullaje aéreo nocturno con el apoyo de expertos norteamericanos que intercambiaron experiencias con los pilotos de la FAP en el uso de visores nocturnos durante el patrullaje con aviones Tucano mientras yo tomaba fotos colocando un visor nocturno delante del lente de mi cámara.
En 2001 se cancelan los operativos por un incidente,
PISTAS CLANDESTINAS

Con potentes cargas de dinamita se destruyen pistas clandestinas

La Sexta Región Aérea Territorial tenía acción en el cielo, aeropuertos y aeródromos de Juanjuí, Pucallpa, San Ramón, Tarapoto, Tingo María, Tocache, Uchiza y Yurimaguas.  Durante el recorrido aéreo por estos lugares y vuelos nocturnos, se descubrió “pistas”, en aparentes campos deportivos donde, incluso, se utilizaba maquinaria de algunas municipalidades en el trabajo de rellenado y aplanamiento.
Las “pistas” descubiertas en campo abierto eran dinamitadas. En cambio, las ubicadas en carreteras, como “Federico Basadre” se neutraliza con bloques de concreto cada 50 mts. que no afectaban el tránsito vehicular, pero impedían entrada de avionetas. En estos sectores los narcos pagaban a los vecinos para cortar (desbrozar) la vegetación de los costados de la vía y evitar el choque de las alas.
Caballococha         
Recuerdo el operativo en Caballococha, frontera con Brasil y Colombia. El intenso calor lo convertía en un infierno. Los helicópteros no contaban con espacio para aterrizaje. El personal que se trasladó a ese lejano lugar tenía que saltar desde el aire sobre un montículo de tierra cubierta por maleza que flotaba sobre agua. En esas zonas de difícil acceso funcionaban las “cocinas” o laboratorios.

El autor de la nota después del operativo en Caballococha.

Los “narcos” tenían su servicio de inteligencia e infiltrados. En varios operativos, así como en Caballococha, fueron alertados logrando fugar. Dejaron un laboratorio que fue destruido y quemado en presencia de Fiscal.
Aquella vez le dije al General FAP Anselmo: Misión cumplida. Regresamos a la base en Santa Lucía, un pueblito fantasma ubicado entre Tocache y Uchiza donde vivíamos bajo carpas protegidos por el río Huallaga a un lado y el cerro al otro. Me queda como recuerdo las visitas que hacía el General Anselmo a inspeccionar los terrenos en Juanjuí donde se construyó un moderno y magnífico cuartel.
ACCIÓN CÍVICA
La Fuerza Aérea del Perú aquella oportunidad hizo valiosa acción cívica al formar el Club “Los Aguiluchos” con niños de los sectores más olvidados. Se les entregaba alimentos, ropa, cuadernos y lápices. Se les enseñaba el Himno Nacional y respetar a la Bandera. Médicos de la FAP controlaban la salud de madres y ancianos. Oftalmólogos se trasladaban a lugares lejanos donde hacían delicadas cirugías.
Recuerdo la acción cívica en el pueblito de Sion donde el sanguinario Abimael Guzmán izaba la bandera con la hoz y el martillo en actividades dominicales y los humildes pobladores obligados a asistir. A ellos les enseñamos a leer, amor al Perú, a su gente y a los símbolos patrios. Buena labor al lado de excelentes oficiales hoy en el retiro. Recuerdo los caldos de gallina los domingos con Pokra, Kike y Tutam cerca a atractiva balsa cautiva que transportaba autos, ómnibus y autos de una orilla a la otra del Huallaga.

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