“PROHIBIR QUE LOS PRIVADOS SALVEN VIDAS, ES UN CRIMEN DE LESA HUMANIDAD”

Podemos discrepar en opiniones e interpretaciones pero no de hechos y realidades incontrastables: el día es día y la noche es noche, no hay discusión. Podemos discernir si es mejor trabajar de día o de noche, pero no de los hechos.

Con Vizcarra terminamos en los últimos lugares del mundo en control de la pandemia, en compra de vacunas, en defensa del empleo y la economía en general, sumado al único escándalo global de tráfico de vacunas para “amigos y miembros del gobierno”, son “hechos”, no cabe discusión, salvo necedad de por medio.

Juan Carlos Eguren.

El segundo hecho que no amerita discusión, es el cambio de opinión del ministro de Salud del actual régimen. Antes de ceñirse el fajín opinaba que el sector privado debía poder importar vacunas para sus trabajadores y familias, dándoles acceso gratuito; después de juramentar el cargo, cambio de opinión, los privados ya no deben importar vacunas.

Es tan lamentable y nulo de fundamento que nos obliga a especular. Obviamente no es por “estupidez” porque el ministro es un sujeto con experiencia y preparación. Descartada esta tesis, se abren las siguientes alternativas:

1- Si los privados consiguen las vacunas con celeridad, quedará evidenciada la incapacidad del gobierno Vizcarra/Sagasti y la ineptitud del Estado, tema que además no es ninguna novedad.

Tenemos un Estado burocrático, plagado de gente de izquierda que jamás ha emprendido, ni gerenciado un pequeño negocio, son burócratas teóricos, acostumbrados a vivir “muy bien” del Estado y las ONGs caviares.

2- La segunda alternativa, más grave por cierto, es que los privados compren vacunas a menor precio de lo que le costaron al gobierno de Vizcarra/Sagasti, lo que evidenciaría que el sobre precio, sólo sería explicable por temas de corrupción (coimas al más alto nivel), este escándalo dejaría al de las “vacunas VIP”, como un chancay de veinte.

En cualquiera de las dos alternativas, se tendría que poner en la balanza, el escándalo y posible persecución penal, versus, salvar a decenas de miles de personas.

Si ello no se corrige perentoriamente, ya no estaremos evidenciando lo que ya se sabe, la ineficiencia del gobierno o lo que se sospecha, altos niveles de corrupción; estaríamos ante un caso penal de lesa humanidad, donde por culpa o dolo se aceptó la muerte de decenas de miles de compatriotas inocentes, por barrer bajo la alfombra la vileza de quienes nos gobiernan.

Actos tan miserables como los señalados, no se pueden dejar que la historia o la justicia divina  los juzgue, de ser el caso, la justicia terrenal deberá hacer su tarea.

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