DOS FISCALES Y UN VIZCARRA

La reciente revelación, nada menos que una de las propias fiscales del equipo Anticorrupción, que Martín Vizcarra siendo presidente de la República, se reunió en un domicilio privado con dos integrantes del Ministerio Público (MP) para que le brindaran información confidencial acerca de los medios probatorios de la investigación que directamente le incriminaban (declaraciones de un aspirante a colaborador eficaz que declara conocer al Vizcarra, haberse reunido con él, haber participado de las cuchipandas y de ser aficionado al ron Zacapa) con la finalidad de hacerse de una coartada de impunidad, las pone en el ojo de la tormenta y en la directa mira de la Junta Nacional de Justicia, el pomposo y novel órgano que ha reemplazado al extinto CNM y que supuestamente debe velar por la moralidad y la integridad de los jueces y fiscales, tanto en el poder Judicial (PJ), cuanto en el MP.

“la lucha anticorrupción de Martín Vizcarra no fue más que una mascarada para esconder sus propias responsabilidades,”

Si la JNJ no va a funcionar ahora, ante estos evidentes y flagrantes hechos de corrupción funcional, no va a funcionar nunca.  Ya fue un escándalo la benigna sanción que impuso al otrora todopoderoso juez San Martín, por los mismos hechos que a otros les produjo una fulminante destitución.
Ahora ha quedado evidenciado una vez más que la lucha anticorrupción de Martín Vizcarra no fue más que una mascarada para esconder sus propias responsabilidades, y que utilizó y manipulo malos jueces y fiscales (se oye Pérez?) para sus propios e irregulares fines, para perseguir a sus enemigos políticos de turno, para desmarcarse de sus coacusados y para presentar un perfil muy diferente al que tiene en realidad. No por nada Carlos Paredes relata en su nonato libro que su apodo en Moquegua, cuando hacía sus pininos políticos, fue el de “lagarto”, por la cara de palo, cinismo sin límites y sangre fría para mentir con descaro.
Que un presidente de la República, que es el primer funcionario del Ejecutivo, se reúna en privado, en domicilios privados, de modo francamente extraprocesal, con las fiscales a cargo de pesquisas judiciales en la que él mismo está sindicado e involucrado por colaboradores eficaces, es una completa irregularidad y una forma sucedánea de corrupción. La corrupción no siempre supone trasiego de dinero, joyas, oro, mujeres, hombres u otras prebendas.  También se da en la búsqueda de influencias, cuotas de poder, trabajo para familiares y esposas, y ascensos, sin duda alguna.
Estas fiscales, al igual que Vizcarra, deben ser investigadas de inmediato.  Vizcarra -de una vez por todas- por fiscales y procuradores imparciales (no nombrados a dedo por él, como el procurador Soria) ajenos al control político y a la deuda política, y las fiscales por la novísima JNJ que les aplique con todo rigor la sanción que corresponda a esta escandalosa conducta.  Si no, nunca saldremos del mismo pozo en que habitan los caimanes de siempre.
Pd.- ¿Qué espera el ahora silente ministro de Interior, José Elice Navarro, para investigar y pedirle cuentas al oficial encargado de las escuchas telefónicas que también participó de la cita non sancta?

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