VACUNAS: ES INADMISIBLE LA POSICIÓN DEL PRESIDENTE

Preso de una absurda posición ideológica y pretendiendo justificar su absoluta ineficiencia al frente del denominado gobierno de transición, el jefe del Ejecutivo sostiene que su oposición a que las empresas privadas compren directamente las vacunas anti Covid, es porque está en contra de la “inequidad” que ello ocasionaría. Nada más falso.
No se trata, como menciona el actual presidente Francisco Sagasti de que “quien tiene plata se vacuna y el que no tiene, no”. Ese argumento es francamente increíble viniendo de Sagasti, quien pretende ocultar su ineptitud esgrimiendo que de por medio habría una suerte de favoritismo a determinado segmento de la sociedad. Mentira.
Para empezar, la propuesta para que los privados puedan importar el antídoto no contempla su comercialización y, por si fuera poco, el resultado sería darle una mayor velocidad a la reactivación económica por cuanto las empresas podrían vacunar directamente a sus empleados y hasta a familiares, ampliando de esa manera la barrera contra el avance del virus.
Lo propio puede ocurrir, por ejemplo, con las empresas aseguradoras con sus afiliados o las AFPs, vacunando, por ejemplo, como mínimo a quienes ya están sujetos a un régimen pensionario. Con ello, el Estado no sólo aceleraría el proceso de inmunización sino que también coadyuvaría a una mejor recuperación económica de millones de hogares peruanos. Pero, además, también agilizarían en paralelo la vacunación promovida por el gobierno al resto de la población además que la inversión pública sería mucho menor a la anunciada.
Desde hace semanas el gobierno viene anunciando “convenios” y “contratos” para la adquisición de vacunas. Anoche mismo el presidente Sagasti insistió, por enésima vez, sobre la adquisición de más de 48 millones de vacunas contra la COVID-19. Lo que lamentablemente no puede anunciar es cuál será el cronograma, sencillamente porque no tiene fechas. En el mejor de los escenarios se estima que las primeras vacunas llegarían a Perú entre junio y setiembre.
Preocupa, igualmente, la complacencia mediática de la que goza el mandatario puesto que insistió que los laboratorios Pfizer y Sinopharm no están vendiendo sus vacunas a los privados. Lo que no le dijo, ni le aclaró su interlocutora, es que la propuesta de venta no es de ellos sino, como bien lo anunció en días pasados el embajador de la Federación Rusa Igor Romanchenko, de la vacuna Sputnik, a la sazón con mucho mayor efectividad (91.6%) que la china (79,3%)
De insistir en este despropósito, el señor Sagasti debe entender que está cometiendo los mismos errores que su desafortunado antecesor y, de la misma manera, hipotecando la salud y la vida de los peruanos. Y eso, señor Presidente, es punible.

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