LA DAMA Y EL VAGAMUNDO

Ella es una Dama con seis décadas pasadas, con más de 40 años en el Servicio Diplomático del Perú, en cuya carrera ha llegado al más alto rango (Embajadora de la República), a los más altos cargos (Canciller de la República) y a muy diversas condecoraciones y reconocimientos.

“Una dama, la ex Canciller, le hace temblar cuando menos la voz y, ciertamente, el paso y la autoridad”

Egresada de la Académica Diplomática, ha ocupado diversos cargos y encargos, habiendo sido embajadora ante México, Suiza, Ecuador y las NNUU en su sede de Ginebra.
Él es un eximio oenegero, experto en pizarrón y power point, ex colaborador de diversos medios, teorizador del todo y de la nada, sin mayor experiencia práctica en el metiér de nada, que un día, que ya en el otoño de su vida  fue convocado por ese misterioso dios que es el azar, como gonfaloniero del líder moradito, del asustadizo correlón haciendo papelón, y que las circunstancias de la vida, y la necesidad de cerrarle el paso a la izquierda en el ensueño de hacerse de la presidencia transitoria del Perú, fue designado por un Congreso del que él era parte, y que ahora él denuesta y olvida, como el elegante del pañuelito sucesor de Merino, el innombrable, ante una grave crisis política que nuevamente azolaba el Perú.  Y, para validar eso, vate él, citó a Vallejo en el hemiciclo.
Ella, la Embajadora, contradice frontalmente a su ex jefe oenegero. El exjefe de gabinete de la Cancillería ha declarado, con ese críptico metalenguaje que cultivan los diplomáticos, que no encuentra razón para que la ex Canciller falte a la verdad. Ergo, no está mintiendo, esta diciendo la verdad.
El afirma, firma y retruca en sendos escritos -porque no quiere dar la cara en su antigua casa, el Congreso- que ella miente, que nunca le advirtió que se vacunaría, ni mucho menos que le pidiera o diera su anuencia, expresa o ficta.
Hay una sola verdad y alguien miente. Sí, y miente groseramente.
Acabamos de conmemorar el día de la mujer en recuerdo de la opresión, desigualdad y maltrato histórico que las mujeres han sufrido por las equivocadas ideologías y políticas esbozadas y practicadas en todas las sociedades por los hombres y su militante machismo que, a pesar de no ser una mayoría en la sociedad, a pesar de estar en condiciones de igualdad numérica, jurídica y teórica, han logrado imponerse por mucho tiempo.  Esa opresión pasa por estigmatizar a la mujer -entre otras cosas y aspectos- como mentirosa, histérica, alucinada, feble y débil.
Nuestro oenegero y teórico presidente -que hasta ahora no da pie con bola en el manejo de la cosa pública, en la eficaz lucha con la pandemia, ni con las venditas vacunas salvadoras que no llegan- dijo -coquetón y lanza él ante tres féminas exponentes del periodismo actual- que no le temblaba la mano, ni para castigar (uyyy!!), ni para acariciar (fo!!!), ni para amar (que tal alucinada!!!!), ni hay nada que tiemble en él.
Pero parece que ahora, una mujer, una Dama, la ex Canciller, le hace temblar cuando menos la voz y, ciertamente, el paso y la autoridad.
Hay solo dos versiones: la de la Dama y la del oenegero Jefe de Estado.  Y hay una sola verdad. ¿A quién le cree Ud.? (GUIK)

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