EEUU: FDA INFORMÓ SOBRE VACUNA JOHNSON&JOHNSON Y SÍNDROME DE GUILLAIN BARRÉ

En base a un sistema de monitoreo federal sobre la seguridad de las vacunas, la FDA identificó 100 casos del poco frecuente trastorno neurológico conocido como Síndrome de Guillain Barré (SGB)  tras la inyección de 12,5 millones de dosis. De ellos, 95 fueron graves y requirieron hospitalización. A la fecha sólo ha habido una muerte reportada como consecuencia del SGB

Tras la incertidumbre inicial en horas de la mañana de hoy martes,  tan luego trascendió que se iba a dar un reporte oficial al respecto, la FDA concluyó que el peligro de desarrollar el síndrome era muy bajo y que los beneficios de la vacuna superan los riesgos.
Como se sabe, en el Perú recientemente se anunció la aprobación del uso de este vacuna, en tanto las autoridades gubernamentales se aprestaban a realizar la importación de la misma.
“Los informes de SGB después de recibir la vacuna contra el COVID-19 de J&J/Janssen en el Sistema de Notificación de Eventos Adversos a las Vacunas (VAERS) son raros, pero indican un pequeño riesgo posible de este efecto secundario después de esta vacuna”, dijo un portavoz de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés) a CNN.
No obstante, la noticia representa un nuevo golpe al inmunizante de J&J, que recibió autorización de uso de emergencia en febrero, pero que tiene un papel menor en la campaña de vacunación de Estados Unidos contra el COVID-19
El GBS es un trastorno neurológico en el que el sistema inmunológico del cuerpo daña las células nerviosas, lo  cual provoca debilidad muscular o, en casos graves, parálisis.
Afecta a un estimado de 3.000 a 6.000 personas cada año en Estados Unidos, la mayoría de los cuales logran recuperarse.
Cabe señalar que casos de este trastorno se observaron tras la administración de ciertas vacunas, incluidas las que previenen la gripe estacional y el herpes zóster.
La vacuna de J&J sufrió graves problemas de producción y una planta de Baltimore responsable de su fabricación permaneció cerrada durante tres meses debido a problemas de contaminación.
Asimismo, el inmunizante estuvo sujeto a una ‘pausa de seguridad’ en abril tras identificarse un mayor riesgo de una forma rara de coagulación, principalmente en mujeres jóvenes.
Sin embargo, la suspensión se levantó tras determinarse que el peligro era remoto y que los beneficios superaban con creces los riesgos, pero el episodio dejó una caída duradera en la demanda.
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