HAY QUE PRESIONAR A CASTILLO PARA QUE ESCUCHE AL PUEBLO

El virtual electo presidente, con o sin trampa, nos guste o no, está próximo a ser proclamado como tal, por el cuestionado JNE, en consecuencia de ello, Pedro Castillo “jurará” el cargo ante el crucifijo y la biblia o solamente “prometerá” como lo hacen los ateos y agnósticos, en ambos caso se obligan a cumplir y hacer cumplir la constitución (1993) y las leyes. Acá surge una primera gran interrogante.

Juan Carlos Eguren ha sido congresista de la República.

Castillo asumirá el cargo con un enorme déficit de legitimidad, por lo que una de sus tareas fundamentales e inmediatas es honrar lo dicho y repetido hasta el cansancio “el gobierno del pueblo” “de la mano del pueblo”, lo que diga el pueblo”….pueblo, pueblo, pueblo, etc.

Alguna o algunas instituciones con el ánimo de contribuir a la gobernabilidad, deberían contratar una gran encuesta, que justamente le pregunte al “pueblo” que cree, que piensa y que espera, del nuevo gobierno, obviamente las encuestas sólo son referentes, pero es mejor que dejarlo a la imaginación o al solo saber y entender de Castillo y compañía.

Algunas interrogantes claves para “escuchar al pueblo” entre otras preguntas podrían ser:

¿Cree que Castillo ganó con trampa o limpiamente las elecciones?

Con las respuestas tendríamos en punto de partida de la legitimidad del gobierno.

¿Cree que Castillo debería alejar a Cerrón del futuro gobierno?

Las respuestas serían casi una orden para despedir a Cerrón.

¿Cree que Castillo debería cumplir el plan de gobierno comunista, marxista y leninista de Perú Libre y/o Cerrón?

Con las respuestas quedará absolutamente definido si el “pueblo” quiere vivir en un régimen comunista.

¿Cree que se debería cambiar totalmente la Constitución?

Con las respuestas el pueblo mandaría de una vez por todas al archivo esta absurda idea.

¿Cree que los ministros deberían ser elegidos por meritocracia y experiencia o por imposición del partido, Cerrón y/o criterios ideológicos?

Con las respuestas el pueblo obligaría a nombrar a los mejores cuadros técnicos del país, sin tener que cumplir el requisito de ser de izquierda.

Estoy seguro que Castillo se llevaría más de una sorpresa con las respuestas de lo que piensa, cree y espera el “pueblo” de su eventual gobierno. Y con ello estaría obligado a honrar su principal y casi único discurso de campaña: “lo que el pueblo quiera”.

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