ANÁLISIS POLÍTICO DEL NUEVO GOBIERNO

Estamos en una etapa de incertidumbre sobre lo que nos deparará el próximo quinquenio y a muy pocos días u horas de tener los primeros anuncios del presidente que perfilen las líneas maestras del gobierno que quiere desarrollar.

Sin embargo, hay espacio para hacer análisis objetivo a partir de hechos o realidades indiscutibles de lo acontecido y enfatizando a futuro, NO en lo que digan y SI en lo que hagan.

Juan Carlos Eguren ha sido congresista de la República.

ANTECEDENTES:

1- Primera vuelta electoral con atomización y fraccionamiento, generando una segunda vuelta dos candidaturas de poco respaldo (PC 18% y KF 14%).

Gana PC la presidencia con 50.01% de los votos, convocando al tercio del electorado de izquierda y el voto duro anti KF y fujimorismo en general. La izquierda dura no pasa de un tercio de los electores, lo que se refleja en un tercio de la representación congresal.

2- PC no tiene un historial de formación ni militancia política en el Comunismo, es básicamente profesor rural de primaria y sindicalista, lo que se puede considerar un perfil de “izquierda clasista.”

Piensan que el Estado no le dio al pueblo lo que le corresponde y le dio al empresariado en exceso vía prebendas y corrupción, y en consecuencia, hay que redistribuir. No implica necesariamente partido único, dictadura, ruptura del sistema democrático ni estatizaciones, nacionalizaciones o expropiaciones masivas. Ello a diferencia de Perú Libre y Cerrón, de claras convicciones en el comunismo arcaico.

3- Con los referidos antecedentes de PC se torna poco probable que el gobierno pretenda implementar políticas y/o medidas de corte radical, salvo que Cerrón por “alguna razón” lo tenga sometido.

ESCENARIOS:

1- Por las características propias de PC en relación a su pobre nivel académico, poca experiencia en gestión y desconocimiento de experiencias exitosas internacionales, sumado a un proyecto político improvisado (Perú Libre) cuyos principales líderes y/o referentes provienen de canteras ideológicas arcaicas por decir lo menos, resulta difícil ser optimistas, más aún, pensar en “un gran gobierno” sería casi un milagro. Descartado el escenario de un “gran gobierno”, nos concentraremos en dos opciones: un pésimo gobierno o un mal gobierno.

2- “El pésimo gobierno” se iniciaría en los próximos días, con la victoria de Perú Libre al interior del partido y sus propuestas radicales imponiéndolas al gobierno, expresada en perseverar en una asamblea constituyente.

Obviando los requisitos de la actual Constitución y con el nombramiento de un gabinete incapaz de generar confianza y estabilidad, en especial por la Presidencia del Consejo de Ministros, Ministerio de Economía, entre otros y/o no ratificar a Julio Velarde en la presidencia del BCR acompañado de un directorio de nivel.

Considerando que la composición del Congreso es mayoritariamente de centro-derecha, la actitud radical del gobierno daría paso a una relación beligerante, de confrontación, crítica y con alto control político y fiscalización.

En este escenario la crisis económica se agudizaría con repercusiones sociales, complicándose la gobernabilidad con desenlaces impredecibles, vacancias, cierre del Congreso, golpe cívico-militar o golpe militar, todo ello seguido de convocatoria a nuevas elecciones.

Nótese que en este caso considero el agravamiento de las crisis económica, social y política como resultante, no así el encauzamiento a un régimen comunista de corte cubano o chavista ya que consideró que sin el control de la calle, sin el manejo del Congreso y otras instituciones que dependen de este cómo el TC, la Defensoria del Pueblo, la Contraloría e indirectamente los magistrados del Poder Judicial y el Ministerio Público que al estar sujetos a destitución vía acusación constitucional, es muy improbable que se presten al juego comunista.

La frágil institucionalidad, incluyendo las fuerzas armadas y policiales, está signada por largas carreras meritocraticas que permitieron sus asensos durante más de treinta años de labor constante e ininterrumpida hasta llegar a magistrados supremos o generales entre otros cargos relevantes de la administración pública.

También es cierto que durante décadas la izquierda ha penetrado ideológicamente a las referidas instituciones y probablemente a la gran mayoría de funcionarios se les podría catalogar de “caviares” o centro izquierda pero no de izquierda radical, autoritaria y anti democrática. Con esto, el riesgo mayor es el caos, la anarquía, el desgobierno, la inflación, la pobreza y no así el comunismo puro y duro.

3- “El mal gobierno” pasa por el continuismo, seguir siendo gobernados por las mismas ideas y personajes (caviarada) con pequeños ajustes de discurso, formas y maquillajes, pero en esencia lo mismo.

El país viene siendo gobernado hace décadas por la izquierda caviar, moderada, centro izquierda, lo que, guardando grandes distancias y siendo exageradamente generoso, se podría considerar en Europa como la Social Democracia.

La continuidad de las mismas políticas con algunos sesgos hacia la educación, salud, caminos rurales, agua y saneamiento, agricultura, etc., con expectativa que se desarrollen regularmente bien y terminen siendo aceptables los resultados, no cambiarán el rumbo de nuestro historia y, más aún, serán cinco años más perdidos, donde el deterioro de nuestros fundamentos económicos, la competitividad y productividad para la sostenibilidad en el largo plazo seguirán cuesta abajo.

Porque salvo el “milagro” señalado líneas arriba, este gobierno no se atreverá a realizar los grandes cambios que resultan indispensables como flexibilizar las normas laborales que alienten la formalización, desregular y desburocratizar, generando dinamismo económico, alentar, promover y facilitar sin complejos la inversión y jugarse de una ves por todas por la formalización del país.

4- El desenlace que marcará la primera etapa de gobierno y quizás la más importante, estará determinada por la elección de la Mesa Directiva del Congreso (alianzas parlamentarias), nombramiento del Primer Ministro y Ministro de Economía, la designación del Presidente del BCR y el discurso presidencial de 28 de Julio, será una semana llena de incertidumbres y expectativas.

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