“¡SAQUEN A LOS CAVIARES!”

Por: Ricardo Vásquez Kunze

Se está criticando mucho al gobierno de Pedro Castillo por nombrar en aparatos claves del Estado a militantes o gente de confianza del partido del gobierno Perú Libre. La crítica no sólo enfatiza que esos “cuadros” no están preparados, sino que además son cuadros partidarios.
Que no estén preparados para el cargo es una crítica razonable, aunque en todos los procesos revolucionarios como el que vivimos, ¿Qué cuadro partidario está preparado? ¿Qué sabía el Ché Guevarra de Industrias, o Lenin de gobernar o Trotsky de armar un ejército? No mucho, pues las revoluciones dan empleo a gente capaz que si no fuera por las circunstancias nunca lo tendrían.
Pero son gente capaz, y ese no parece ser el caso de los nombramientos de Perú Libre en el Estado. Es una crítica válida entonces. Lo que no es válido es criticar per se que el partido ganador de las elecciones ponga a sus propios cuadros partidarios.

Izquierda caviar en Perú

Esto se hace en todos los países democráticos del mundo, salvo en el Perú donde una casta, los caviares, se ha arrogado desde las épocas de Paniagua en adelante la conducción del Estado en todos los aparatos claves, de tal manera han vendido la idea de que sin ellos el Estado no funciona porque son ellos los de los cuadros importantes.
Hasta el Ministerio de Economía, que había permanecido impermeable a la caviarada con una impronta liberal, ya ha sido penetrado. De esto se sigue cómo los empresarios que buscan contactos con el Estado han tenido que pasar por la agenda caviar y #PonerseDePie cuando corresponda, sirviendo además de una fuente de empleo alternativa para los caviares, pues favor con favor se paga.
Por eso no me parece mal lo que está haciendo el gobierno de Perú Libre, Cerrón o quién lo maneje en los hechos, de fumigar de caviares el sector público e inventariar los cientos de miles de informes por los que esta casta de privilegiados cobraba miles de dólares por vender humo como “Enfoque de género en Sedapal” u otras perlas por el estilo.
Siempre he considerado que el peor enemigo a la democracia no son los comunistas sino los caviares. Los comunistas son totalitarios, pero con ellos se sabe a qué atenerse puesto que tienen un derrotero de conducta y de hechos históricos bastante evidente. Con los caviares la cosa es distinta: son igual de totalitarios pero disfrazados de toga y birrete.
Al copar las instancias judiciales, por ejemplo, pasan por demócratas, pero en la realidad no son más que inquisidores que hacen lo que les da la gana amparados en el abuso de la ley. En el Perú hasta la época de Fujimori, el que ganaba las elecciones ponía a sus cuadros en el poder. En los 90 Fujimori abrió la cancha pues era un hijo sin partido, y dejó entrar a los mejores a los cargos públicos en el marco del pensamiento liberal de la época.
Con ellos se hicieron las grandes transformaciones. Pero con la caída del fujimorismo y la llegada de Paniagua hasta hoy, los liberales fueron cambiados poco a poco por los caviares, de tal modo que ya llevamos en el poder 20 años de una administración pública que es la más bulliciosa (la derecha ha sido relegada a hacer coro de cacatúa) en oponerse y chillar por lo inaudito que es que saquen a un caviar y pongan a un inexperto de Perú Libre para “copar” el Estado, como si el Estado ya no estuviera “copado” por ellos.
Por lo tanto, cada vez que un caviar se queje en alguna tribuna sobre el copamiento partidario del Estado lo que está haciendo en realidad es quejarse porque se quedó afuera del cogollo del que cómodamente vivió durante los últimos 20 años.

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