¿OTRA INFRACCIÓN DEL MINISTRO?

Escribe; Eduardo Arana Yza

La Constitución de 1979, art. 278° dispuso que ­Las Fuerzas Armadas y las Fuerzas Policiales no son deliberantes. Están subordinadas al Poder Constitucional.”, texto orientado a evitar que los militares intervengan en política ni siquiera con su opinión. La Carta actual, art.169 repite los términos de la no deliberancia de las FFAA y la Policía Nacional. Nada más claro.
Pero cuando hace unos días se difundió el Comunicado N° 05-2021 del alto mando de la Marina de Guerra del Perú, en relación a las afirmaciones, atribuidas al Canciller Héctor Béjar Rivera, en un reportaje del 15 de agosto, nos enteramos que “… La Marina de Guerra del Perú rechaza la afirmación antes referida…” y “…deplora afirmaciones de esta naturaleza que pretenden distorsionar la historia de la pacificación nacional”.
Pueden tener o no razón lo que no pueden es deliberar ni intervenir en política activa. Podemos disentir de las opiniones del doctor Héctor Béjar, que elaboradas tal vez para el contexto académico e  interpoladas al ámbito de la política, cambiaron su matiz y se estrellaron con la real politik de la vida democrática. Conocida su renuncia, hay connotaciones constitucionales y políticas en lo acontecido.
El titular de Defensa salió al paso, deplorando las declaraciones del ministro Béjar, respaldó a las Fuerzas Armadas y a la Marina de Guerra. Según se supo sugirió al Canciller retractarse y presentar disculpas o renunciar. Talvez creyó que “muerto el perro se acabó la rabia” y que la renuncia actuaría como lenitivo para la credibilidad del Gabinete que integra.
Pero el ministro no había reparado que la crisis política era del Gabinete en pleno, y lejos de responder políticamente, enfrentándola con todo el equipo ministerial, actuó como litigante abogando por sus subordinados, para, ilusamente, obtener de la Marina de Guerra, respeto y admiración y asegurar su propia permanencia en el sillón ministerial.
Aplaudimos el decisivo rol de las Fuerzas Armadas en la lucha contra el terrorismo y también la defensa de la democracia pero  llama la atención que el Ministro de Defensa hubiera autorizado el Comunicado o que éste fuera difundido sin su conocimiento y aprobación. Ocasiona todavía mayor preocupación que luego de publicado, el experto constitucionalista que cree ser el Ministro, no se hubiera percatado de su alto contenido político y deliberante y de la forma en que encarna en grado sumo la desobediencia al art precitado de la Constitución.
Vale decir que Walter Ayala ha incurrido, por acción y por omisión, en la primera infracción a la Constitución del Gabinete Bellido, el mismo que en unos días estará solicitando la confianza del Parlamento. Veremos qué pasa.

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