EL ETERNO DILEMA ENTRE LA LEALTAD Y LA CAPACIDAD

Escribe: Aníbal Quiroga León

(*)  Jurista. Profesor Principal PUCP

La reciente crisis político-constitucional que, al parecer le podría costar la cabeza al Ministro de Defensa -que nunca debió haber llegado a ese puesto por ser una afrenta para las FFAA haberlo designado para coordinar nada menos que la defensa nacional y la coordinación esencial con las FFAA y con el CCFFAA-, no revela otra cosa que el claro desprecio que este gobierno tiene sobre las FFAA y las FFPP en general.
En segundo lugar, también resulta muy revelador sobre la consistencia que este gobierno ha demostrado del respeto a la meritocracia en las funciones públicas, pues bajo la admonición de lo “popular” y “ser del pueblo” se ha ramplonizado el servicio público con designaciones harto discutibles.  Desde el ex ministro de RREE, el ex premier, el ex ministro de Educación, el actual ministro de Educación, el jefe del INDECOPI, el fiestero ex ministro del Interior,  hasta la actual jefa de la SUTRAN con varios antecedentes policiales nada menos que por “tendera”, pasando por el propio MINDEF renunciante, un ex suboficial de la PNP excluido por razones disciplinarias y que, más tarde, ya como abogado, se enquistó en la Comisión de Ética del CAL teniendo a mal traer a la actual Decana, hasta su ostensible figuretismo como demandante de un irregular amparo constitucional con el que intentó paralizar -nada menos- que el proceso de selección de magistrados para el TC por parte del Congreso (atribución que solo le corresponde al parlamento de manera exclusiva y excluyente) y que lo catapultó ipso facto hasta el mismísimo despacho del MINDEF.

En el pasado reciente hemos sido testigos de estos “actos de lealtad personal” o “sujeciones personales” con los que se ha querido sojuzgar y someter a los diversos integrantes de las FFAA al poder político de turno.

En el 2016 el exCGE Gral. Ramos Hume ya había acuñado una infame frase: “Para mí más vale un leal que un inteligente. Para el Ejército no se necesita ser muy inteligente…”.  Es, más o menos, la filosofía de lo que se pretende ahora.  Por eso es que el presidente Castillo ha citado a Palacio de Gobierno -mal asesorado, evidentemente- a todos los integrantes de las FFAA que han sido propuestos para el ascenso 2022 a fin de que le “confirmen su lealtad al presidente Castillo”.  No a su institución, no a la Nación, no a la Constitución; al presidente Castillo, en ese típico culto a la personalidad tan propio de la extrema izquierda.
En el pasado reciente hemos sido testigos de estos “actos de lealtad personal” o “sujeciones personales” con los que se ha querido sojuzgar y someter a los diversos integrantes de las FFAA al poder político de turno.
En los EEUU, por ejemplo, y en otros varios países, los militares -y, en general, todos los funcionarios públicos- juran sus cargos por su nación, por Dios -los que son creyentes- y por su Constitución.  Pero no por el presidente o el jefecito de turno.  Eso hace mucho con la concepción de un orden institucional básico.  Pero claro, cómo se va a jurar por una Constitución que se denuesta, sobre la que más bien se abjura, en la que no se cree salvo para usarla en el ascenso en el poder.  Será por eso que la premier espetó a sus rivales políticos, hace unos días en el debate de la cuestión de confianza solicitada al Congreso, cuando se le exigió el debido respeto a la Constitución: “A tú Constitución…”. Es decir, es tú Constitución, no es mí Constitución; pese a que yo estoy aquí, empoderada con un poder político que me ha dado esa misma Constitución.  Así, qué ejemplo va a trascender, qué idea de democracia se tiene, qué institucionalidad constitucional se va a defender.

En el 2016 el exCGE Gral. Ramos Hume ya había acuñado una infame frase: “Para mí más vale un leal que un inteligente . Para el Ejército no se necesita ser muy inteligente…”. 

Lo acontecido nos trae inevitablemente el recuerdo de un pasado reciente en que se coparon y descabezaron a las FFAA en el Perú por más de 10 años para tener una clara injerencia y manipulación política sobre las mismas.  El resultado: unas FFAA mediocres y sumisas al poder político, generales repartiendo la propaganda del presidente que se quería reelegir, y un gran proceso de poda y razzia posterior, con diversos procesos penales, alguno de los cuales aún no terminan, bajas ordenadas desde el SIN sustituyéndose la firma del entonces presidente de la República. Entretanto, el país quedaba con unas FFAA comandadas en general por mediocres, pero leales y funcionales al poder político de turno, al mismo tiempo que decrecía la lucha antiterrorista, se menguaba malamente nuestra fuerza disuasiva en el frente externo y, sobre todo, nos pilló totalmente desprevenidos y mal preparados para afrontar adecuadamente el último conflicto externo con el Ecuador: El Cenepa.
Por eso es que el Gral. López Trigoso, entonces a cargo del frente externo en el nororiente fracasó en su cometido, por eso es que el comando del Ejército no tenía un general -ni de brigada ni de división- en verdadera aptitud de hacerse cargo del reto, y fue por eso que se tuvo que recurrir a un Coronel, extraído a la medianoche de la Escuela de Infantería, para ponerlo a la cabeza de las operaciones en el Cenepa, aún por delante del propio general nominalmente a cargo de ese frente de batalla. Y sólo así, lo que inicialmente fueron importantes bajas por la mala planificación y peor ejecución, pudo remontarse en una honorable y sacrificada victoria -no bien reconocida hasta la fecha- que terminó sellándose con los acuerdos de paz definitivos con el Ecuador, como hasta hoy se mantienen.
Ese es el costo de anteponer los méritos y la inteligencia de una brillante carrera a la burda lealtad completada con opacidad profesional.  Claro, como no tienes ni espacio ni techo porque tus méritos no te dan, yo saco a los mejores, los mando de viaje a la China, y de regreso les doy de baja; en tanto que a ti, fiel servil, te encumbro para que tu puesto no se deba a tus inexistentes cualidades y esquivos méritos, sino a mí, el poder político, a quien le deberás todo en la consagración de una vida profesional que no habrías merecido y a la que nunca habrías llegado si no fuera por mí.
¿El colofón?  Ya está escrito con dolor y con tristeza en la historia reciente; ya sabemos en qué y dónde terminará y terminarán todo y todos cuando esta pesadilla pase y la burda arbitrariedad ceda paso a la razonabilidad institucional y la verdadera democracia constitucional alcance a las autoridades políticas de turno.

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público.