El ABC DE LA VACANCIA PRESIDENCIAL

Por Juan Carlos Eguren

Juan Carlos Eguren.

Castillo es un equilibrista en la cuerda floja y el público arroja cáscaras de plátano al cable mientras otros retiran la red de seguridad para no amortiguar la caída.

Hay condiciones objetivas y subjetivas en relación a la vacancia presidencial que muchas veces se confunden. Subjetivamente, es probable que dos tercios de peruanos deseen la vacancia pero ello no se refleja necesariamente en el Congreso, por ahora.

La moción de vacancia para ser admitida requiere de 52 votos a favor, que al momento no se tienen. Ya se pronunciaron en contra varias bancadas y la balanza terminará inclinándose a favor o en contra con los votos, aún inciertos, de la bancada del propio presidente, es decir, Perú Libre.

En el supuesto que se alcancen los 52 votos, el presidente tiene que comparecer ante el Pleno del Congreso para ejercitar su defensa y podría ir sólo su abogado, sería lo más conveniente para Castillo, conociendo sus enormes limitaciones.

Las imputaciones contra Castillo no son poca cosa pero tampoco son absolutamente contundentes, a lo cual le sumamos que el ánimo en las calles esta lejos de alcanzar su clímax. Ante estas dos circunstancias objetivas no hay probabilidades de alcanzar los 87 votos requeridos para la vacancia.

Sin embargo, el país es poco predecible y en los siguientes días podría aparecer un audio, video, chat, filtración de las declaraciones de un testigo protegido o colaborador eficaz, evidenciando conductas graves que servirían de detonante para encender las calles y que estas presionen al Congreso por la vacancia, posibilidad que no se puede descartar.

Cabe recordar que “al chino” el Congreso no le aceptó su renuncia y lo vaco. Con PPK se dieron dos intentos, ante el segundo se produjo la inesperada renuncia. El Lagarto sí fue vacado a la primera pese a su alta popularidad. El contexto más parecido con el caso Castillo es el de PPK.

En el supuesto que caiga Castillo, por sucesión constitucional asume la presidencia Dina Boluarte que no garantiza un golpe de timón para generar estabilidad y confianza, por lo que también estaría, llegado el momento, en la mira de la vacancia.

De producirse esta, asume la presidencia de la República la o el Presidente del Congreso, que no necesariamente sería Alva, como se dio en el caso de (Valentín) Paniagua, quien no presidía el Parlamento.

Un tema aún no zanjado definitivamente es si los congresistas se van a su casa o terminan su periodo con lo cual se convocaría solo elecciones presidenciales complementarias.  En los días que faltan habrá mucha actividad en busca de apoyo a favor y en contra, los operadores políticos tendrán mucho trabajo y las preventas se darán como cancha.

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