SALVEMOS LA DEMOCRACIA. SALVEMOS AL PERÚ

por Francisco Diez-Canseco Távara (*)

Tenemos que seguir dando la batalla contra estas plagas con firmeza y convicción.

Después de la fracasada dictadura socialista de Juan Velasco Alvarado -surgida de un golpe de estado al gobierno electo por el pueblo  de Fernando Belaúnde Terry- y luego del autogolpe de Alberto Fujimori que ,paradójicamente, condujo a su reelección y luego caída tras un régimen eficiente, autoritario y corrupto, el Perú, con todas sus contradicciones, pareció enrumbarse por el camino de la consolidación del sistema democrático.
Grave error de percepción si, mirando hacia atrás, vemos ahora una cadena de presidentes corruptos en el contexto de un ejercicio generalmente competente del Poder en términos macroeconómicos pero manejado de manera absolutamente deficitaria en materia social .
Como señala con la sabiduría de la experiencia Albert Camus: ”Lo peor de la peste no es que mata a los cuerpos sino que desnuda a las almas y ese espectáculo suele ser horroroso”. Y, en nuestra Patria, lo que ha hecho la peste es efectivamente desnudar con flagrancia a quienes, habiendo ejercido el Poder en las últimas cuatro décadas, dejaron un desastroso legado que abrió las puertas al régimen incompetente, corrupto y comunista que hoy nos gobierna como consecuencia de un voto de protesta emocional y desinformado.
La salvación de la democracia no consiste solo en la imperiosa necesidad de vacar justificadamente por incapacidad moral permanente a Pedro Castillo y salir de él y la mafia que lo acompaña que tanto daño le están haciendo al Perú, sino también de asegurar que una nueva elección no significará un retorno a ese pasado vergonzante que impulsó a muchos peruanos a votar por Castillo en una opción probadamente nociva para nuestra Patria.
En ese marco conceptual, nuestro país vive una situación dilemática entre dos sectores que han propiciado inequívocamente la crisis actual: los empresarios mercantilistas que sostienen políticos inmorales al servicio de sus propios intereses y la izquierda caviar que ha crecido a la vera de los anteriores y que, bajo falsas banderas como una sesgada defensa de los DDHH, ha horadado profundamente la democracia con su intolerancia y corrupción.
Tenemos que seguir dando la batalla contra estas plagas con firmeza y convicción.
Salvemos la democracia. Salvemos al Perú.

(*) Presidente de Perú Nación
     Presidente del Consejo por la Paz

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