ECHAIZ: LA LEY Y EL ORDEN

Escribe: María del Pilar Tello

Nos permitimos coincidir con lo que muchos ya dicen, la mejor carta es Gladys Echaiz. Magistrada de limpia trayectoria y ostensible apego y conocimiento de la Ley.

El binomio de fuerza y legalidad que sostiene el Estado de Derecho está ausente en el Perú de hoy. La democracia vive uno de los peores momentos con sus instituciones tomadas, paralizadas o bloqueadas. La desconfianza se enseñorea en los peruanos que viven el drama de la supervivencia con el fantasma de la hambruna por desempleo masivo. Cuando más necesitamos de la Ley y el orden, tenemos un gobernante investigado por la Fiscalía de la Nación. Lo ronda la vacancia y la destitución por incapacidad moral.
Su entorno familiar y amical más cercano ha fugado frente a las imputaciones de corrupción y es señalado como cabecilla de una organización delictiva. Nada menos. Y sin cumplir el año, la dinámica de su gobierno sigue siendo la inmanente y sistemática depuración. El costo de su permanencia es impagable. Caerán el Presidente y la vicepresidenta, situación que colocará las decisiones cruciales en el Congreso. La más cercana es la elección de su Junta Directiva, cuyo Presidente, podría ser el gobernante de transición para llamar a elecciones generales.
No es cualquier designación. Nos permitimos coincidir con lo que muchos ya dicen, la mejor carta es Gladys Echaiz. Magistrada de limpia trayectoria y ostensible apego y conocimiento de la Ley. Notable Fiscal de la Nación cuya vocación de orden, en un país agobiado por el desgobierno, la incapacidad y la anarquía política y social, es una esperanza. Pero también se habla de una carta inopinada que presuntamente afirmaría la gobernabilidad: Waldemar Cerrón. El contraste es enorme pero la idea circula con el oportunismo de algunas bancadas y nadie podría descartarla. ¿Más de lo mismo o algo peor? Al borde del abismo nadie   apuesta, es momento del consenso por la mejor posibilidad. Imperativo pensar en el país.

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público.