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OPINIÓN/ Se acabó el concolón

Escribe: Ricardo Vásquez Kunze

Ricardo Vásquez Kunze (@rvasquezkunze) • Facebook

 

Un tema que nadie toca y que, sin embargo, es de primerísima importancia es el de la desarticulación del Perú en tanto Estado-nación y la parcelación del poder del Estado central

 

 

La cortina de humo del chifa de Jerí parece ir desvaneciéndose en los plazos inevitables y cortos de las noticias, para ir exigiendo ya a los candidatos en liza que dejen de utilizar como pretexto la moralidad pública del presidente en funciones para ocuparse de sus propias propuestas que a la fecha pocos conocen o tienen interés. Ya estamos fines de enero y febrero es el mes electoral par excellence.

A partir del Día de los Enamororados, por alguna razón la gente comienza a fijarse que ya viene una elección y empieza a seleccionar al pelotón de donde saldrán los dos primeros aspirantes a la primera magistratura del Estado. Amén de la misma cháchara hueca de mano dura con la inseguridad y de acción social, así como aberraciones a cambiar la capital constitucional del Perú de Lima a Huancayo, el electorado va queriendo escuchar debates de fondo sobre temas de fondo. No preguntas de periodistas con agenda propia en los programas de TV y streaming que oportunistamente vienen a ofrecer pantalla a los políticos más vocingleros o excéntricos. La gente quiere ver debatir a los candidatos no en un evento oficial, sino en la radio, la TV o el streaming para medir su talante y cuánto sabe para solucionar el tema. El vulgo se da cuenta cuando le están palabreando.

Pues bien, nada de eso ofrece hasta hoy la parrilla informativa, a no ser de hacer protagonistas de los programas de entrevistas no al entrevistado, sino al entrevistador. ¡¿Acaso el entrevistador o periodista o comunicador está postulando a algo o se hará responsable políticamente de algo si no funciona?! Me preocupa no ver ni escuchar a los candidatos debatir. No importa si son los de abajo del pelotón. Si tienen las ideas claras y debaten entre ellos, la gente presionará para que lo hagan también los grandes, que serán arrastrados por la dinámica de las fuerzas centrípetas de la elección.

Un tema que nadie toca y que, sin embargo, es de primerísima importancia es el de la desarticulación del Perú en tanto Estado-nación y la parcelación del poder del Estado central. Hay una poderosa posibilidad de desintegración del Perú porque poco o nada nos une, además de haberse instalado el discurso caviar maligno de que hay que pedir perdón y dejar hacer y deshacer sobre la política de Estado, la sociedad y la economía a los “pueblos originarios”. Este peligro constitucional para la integridad y soberanía de la República nadie lo discute, pese a ser una realidad que pone en peligro la viabilidad del Perú como nación, en tiempos en que ya no existe el derecho internacional y la continuidad de los Estados se da a codazos. ¿¡Para cuándo ese debate!?



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