UN FRAUDE MÁS QUE ANUNCIADO
EDITORIAL
Desde el mismo momento en que Nicolás Maduro anunció muy orondo y tranquilo, después del proceso electoral del domingo, en donde todas las encuestas daban como ganador a la oposición y le auguraban a él como un seguro derrotado; desde el momento mismo que, a pesar de ello, anunció muy sereno que “se atenía a lo que dijera la autoridad electoral de Venezuela”, estaba claro que esa autoridad electoral, como quiera que fuera, le iba a dar como ganador –a troche y moche-, falsificando cifras, votos y el resultado de las elecciones electorales.
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Algo tiene que suceder radicalmente en el sistema internacional para poder restaurar la verdadera democracia en Venezuela, para que ese pueblo deje de sufrir y que la dictadura que se presenta tan cruda y madura en pleno Siglo XXI, en nuestras narices como retándonos diariamente, deje de regir como un mecanismo político de opresión
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