AZERBAIYÁN: Embajada de Azerbaiyán en Lima conmemoró «Día de Duelo Nacional»
Escribe: Ricardo Sánchez Serra

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Misa por la paz mundial y los mártires de la libertad
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La Embajada de la República de Azerbaiyán en el Perú conmemoró con una misa el 36 aniversario de la Tragedia del 20 de Enero, fecha de duelo nacional que recuerda a las víctimas de la represión ocurrida en Bakú en 1990.
La ceremonia religiosa, dedicada a la paz mundial y en especial al pueblo azerbaiyano, se llevó a cabo en la Iglesia La Virgen Milagrosa de Miraflores y fue presidida por el párroco vicentino Francisco Amésquita, conocido cariñosamente como el padre Paco.
En la celebración participaron la encargada de negocios de Azerbaiyán, Gulten Gafgazli-Novruzova, miembros del Cuerpo Diplomático, la congresista Kira Alcarraz, egresados peruanos de universidades azerbaiyanas y amigos de la misión diplomática.
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“Hoy oramos por Azerbaiyán, por sus mártires de la libertad”
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El padre Paco ofreció una reflexión que, más allá de lo religioso, tuvo un marcado sentido humano y universal. Recordó que, según la Biblia, Jesús se presenta como el Cordero de Dios, no como un guerrero ni un emperador, sino como símbolo de sencillez y amor.
“Jesús no viene a condenar, sino a destruir todo aquello que oscurece la vida y rompe la comunión. El Cordero de Dios nos invita a ser constructores de la paz y de la libertad. La verdadera paz nace del respeto, del amor y de la justicia. Sin justicia no hay paz”, expresó.

El sacerdote subrayó que la paz no es simplemente ausencia de violencia, sino una convivencia fraterna donde se respete la dignidad humana. Citando al Papa Francisco, recordó que la paz se construye con justicia, diálogo y fraternidad.
“Cuando un miembro del cuerpo sufre, todo el cuerpo sufre. Por eso hoy oramos por Azerbaiyán, por sus mártires de la libertad, y por todos los pueblos que buscan independencia y justicia. Jesús es el Cordero que nos enseña a vivir en fraternidad y esperanza”, añadió.
La homilía culminó con un llamado a ser hombres y mujeres de paz, capaces de defender la libertad y la dignidad de los pueblos, resaltando que la enseñanza bíblica sobre la paz sigue siendo vigente como guía ética y social.
El 20 de enero de 1990

Ese día, conocido como el “Enero Negro”, tropas soviéticas ingresaron a Bakú para sofocar las manifestaciones populares que exigían independencia y libertad. La represión dejó cientos de muertos y heridos, convirtiéndose en un episodio doloroso pero decisivo en la historia de Azerbaiyán.
Desde entonces, cada 20 de enero se recuerda a las víctimas como mártires de la libertad, y se reafirma el compromiso del pueblo azerbaiyano con la justicia, la paz y la soberanía nacional.
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