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Del salón de belleza y la cocina al código: dos historias de reinvención en Codeable

Antes trabajaban entre hornos, tijeras y clientes. Hoy escriben líneas de código que cruzan fronteras. Son parte de una generación de latinoamericanos que descubrió en la tecnología no solo una carrera, sino una forma de reinventar su vida.

No se trata solo de enseñar código, sino de abrir caminos sostenibles para quienes buscan reinventarse, sin importar su punto de partida.

Detrás de una nueva vida hay una decisión que lo cambia todo. Así son las historias de Alexis Perdomo y Angélica Arias, dos jóvenes que dejaron atrás caminos completamente distintos —la gastronomía y la estética— para adentrarse en el mundo tecnológico.

Lo que comenzó como un salto al vacío terminó convirtiéndose en una nueva forma de vivir y trabajar, gracias a una oportunidad que les permitió descubrir su talento y transformar su futuro: Codeable, el ecosistema digital que convierte el aprendizaje en una experiencia laboral real.

Y es que el verdadero cambio no ocurre solo en las aulas. Codeable no es un instituto digital tradicional: es una pista de despegue. En muchos centros te enseñan a volar, pero nunca te dejan subir al avión. En Codeable, los estudiantes no solo aprenden: vuelan.

Tras completar su formación, pueden postular a Codeable Labs, donde trabajan en proyectos reales, ganan sus “horas de vuelo” y se convierten en profesionales empleables desde el primer día.

 

“Pasaba de ocho a diez horas diarias aprendiendo”

 

Cuando Alexis Perdomo se paró por primera vez frente a una computadora, lo hizo con la misma curiosidad con la que antes experimentaba en una cocina. Tenía 20 años cuando dejó su país junto a su familia y llegó a Perú buscando una vida mejor. Lo intentó todo: estudió ingeniería, trabajó como chef, ahorró. Pero algo dentro de él pedía un nuevo rumbo.

Durante la pandemia decidió apostar por sí mismo. Con los ahorros de su trabajo en cocina, se dedicó a estudiar programación de forma autodidacta. “Pasaba de ocho a diez horas diarias aprendiendo y practicando. Quería entender realmente cómo funcionaba todo”.

Fue entonces cuando conoció el modelo educativo de Codeable: un programa que no solo enseña a programar, sino que guía a las personas para que puedan incorporarse al mundo laboral. “Ahí aprendí a trabajar con tiempos reales, a comunicar ideas, a construir soluciones que sirvan a otros. No se trata solo de código, sino de aprender a trabajar en equipo”, cuenta.

Hoy vive en Colombia, trabaja de forma remota en proyectos internacionales y, después de siete años, pudo reencontrarse con su familia. “Este trabajo me dio libertad. Puedo vivir donde quiero, seguir aprendiendo y crecer con un equipo que confía en mí”, asegura. Al fin, disfruta la estabilidad que alguna vez solo imaginó.

“Todo el sacrificio había valido la pena”

 

La historia de Angélica Arias también comenzó con un salto de fe. Hasta hace poco, su mundo era el de la belleza y la estética. “Me gustaba lo que hacía, pero sentía que necesitaba un cambio, algo que me retara”, cuenta.

Así conoció Codeable a través de redes sociales y, sin experiencia previa en tecnología, decidió dar un salto e inscribirse en el bootcamp de Fullstack Developer en 2024, convencida en que los próximos seis meses descubriría un mundo nuevo de aprendizaje y oportunidades.

“Al principio dudé mucho. Venía de un rubro completamente distinto, pero encontré una comunidad que me apoyó en cada paso.” Con esfuerzo y disciplina, Angélica terminó su formación, siendo invitada a postular a un puesto en Codeable Labs, el laboratorio tecnológico vinculado al ecosistema de formación. “Fue increíble. Sentí que todo el sacrificio había valido la pena”, dice con orgullo.

Hoy, más de un año después, trabaja como Software Developer y recientemente fue recomendada para asumir el rol de Project Manager, un logro que refleja su evolución y la confianza que ha ganado dentro del equipo. “Antes trabajaba hasta las nueve de la noche y casi no tenía tiempo libre. Hoy tengo estabilidad, aprendo cosas nuevas cada día y puedo disfrutar de mi familia”, señala.

El modelo que está cambiando vidas en América Latina

 

Historias como las de Angélica y Alexis reflejan el propósito central de Codeable: conectar educación, acompañamiento y empleabilidad en un solo modelo. No se trata solo de enseñar código, sino de abrir caminos sostenibles para quienes buscan reinventarse, sin importar su punto de partida. Ahí es donde sucede la transformación más profunda: no cuando aprenden a programar, sino cuando comienzan a trabajar.

Codeable es el único instituto digital que contrata a sus propios egresados, asegurando que el aprendizaje se traduzca en empleabilidad real. Porque el impacto de la educación no está en enseñar algo nuevo, sino en ofrecer un futuro posible.

La ruta académica combina formación intensiva en desarrollo de software, metodologías ágiles y habilidades laborales clave, mientras que Codeable Labs permite que los egresados trabajen en proyectos reales para empresas de toda la región.

Es ahí donde completan su formación profesional, ganan experiencia y consolidan su futuro. “Cada persona que contratamos no solo encuentra un empleo, sino una oportunidad de crecimiento profesional. Ahí es donde realmente ocurre la transformación”, explica Darío Calero, líder de Codeable.

Sobre Codeable

  Codeable es el ecosistema digital líder en desarrollo de software y formación tecnológica en América Latina. Nació con el propósito de cerrar la brecha entre el talento y la industria, integrando educación, empleabilidad y ejecución de proyectos reales en un solo modelo.

  A través de Codeable Labs, su agencia de desarrollo, conecta a empresas con equipos altamente calificados capaces de crear soluciones digitales, impulsar la adopción de inteligencia artificial y acelerar la transformación tecnológica de organizaciones en distintos sectores.  

  Desde 2018, Codeable ha formado y empleado a miles de profesionales, colaborando con más de 150 compañías en la región bajo metodologías ágiles, aprendizaje inmersivo y una visión centrada en el impacto humano de la tecnología.

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