La negativa de los legisladores demócratas respecto a la aprobación del presupuesto para el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), ha originado que Estados Unidos ingrese desde la medianoche del sábado en una situación de parálisis presupuestaria.
El bloqueo demócrata se registró tras la muerte a tiros de dos manifestantes durante las operaciones antinmigración del gobierno de Donald Trump en el estado de Minesota.
El nuevo cierre parcial del Gobierno se produce tres meses después del shutdown más largo de la historia de los Estados Unidos que se registró entre octubre y noviembre del año pasado.
Sin embargo, los operadores económicos esperan que la nueva parálisis económica dure pocas horas, si se tiene en cuenta que para mañana está prevista la votación en el Congreso, respecto al tema del presupuesto que requiere la DHS.
No obstante, los expertos advierten que esta situación ha vuelto a evidenciar las tensiones políticas en Washington y sus efectos inmediatos en la vida pública del país.
Entre los impactos más visibles de un cierre de gobierno se encuentra la afectación directa a los trabajadores federales. “Cientos de miles de empleados entran en furlough, es decir, quedan suspendidos temporalmente sin goce de sueldo, mientras que los considerados esenciales continúan laborando sin recibir pago hasta que se restablezca la financiación”, recordó Univisión.
En ese sentido se advierte que el shutdown del año pasado, dejó consecuencias significativas. Este fue el caso de la Administración Federal de Aviación (FAA) que redujo el tráfico aéreo en al menos 40 aeropuertos del país debido a la escasez de controladores aéreos.
En tanto que numerosos agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) tuvieron que trabajar durante semanas sin salario, lo que derivó en retrasos, cancelaciones y caos en decenas de terminales aéreos.