Desnudando su flaqueza de convicción, deslealtad y oportunismo conocidos y, aprovechando la pluralidad democrática de LR (14/11/23), Mesías Guevara Amasifuén, ha hecho pública su “decisión” de desafiliarse de AP, lo que no debe llamar la atención si consideramos sus actitudes sumisas y fuera de la ética política partidaria, como las que ofreció al “vizcarrismo” y “castillismo”, corrientes nocivas para el país.
Como leal militante de base que ejercí varios periodos de representación política (municipal y congresal), fui objeto de atentados terroristas, vendettas de dictaduras y que cumpliré 50 años de acciopopulista el 1 de junio de 2024, rechazo las diatribas que contiene el documento con que pretende justiciar su traidora conducta, igual a las que han motivado el desprestigio de la política, como la de los tránsfugas, “niños” o “mocha sueldos” que alude.
Este personaje no tiene autoridad para dañar, conjeturar ni referirse en los términos que lo hace a AP. Su trayectoria dirigencial se inicia con el primer caso de agresión a los valores de nuestra democracia interna en las elecciones del 2007, lo que le permite ejercer una Secretaría General Nacional espuria que utiliza de instrumento para el copamiento dirigencial y escalar posiciones que lo llevan a la presidencia institucional, cargo en el que se encaramó por más de dos periodos, sin elecciones.
Por tanto, es cinismo, presentarse como si no hubiese tenido por más de 12 años la responsabilidad de la conducción del partido y no hubiese sido protagonista de acciones distantes y contrarias a las tradicionales de AP. Es responsable y protagonista de la crisis que afrontamos.
En concreto, se va un “orgulloso y a mucha honra descendiente del “Che” Guevara”, como se definió en una de sus deslucidas intervenciones en un Pleno del Congreso de la República, un “amiguísimo» del prófugo Cerrón, a quien, como presidente de los gobernadores, designó su representante en el directorio de SUSALUD, y un funcionario de pésima gestión en la gobernación regional de Cajamarca, que -como bueno- nos viene con el cuento que «ha reflexionado y analizado». Patético.
Queda decirle con la decencia acciopopulista: suerte, obviamente AP nunca fue tu espacio. No preocupa tu salida, indigna tus referencias e inferencias gratuitas al partido que, cuando menos, son debatibles; así como tu escasa caballerosidad de irte, haciendo daño público al partido que te dio oportunidades.