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OPINIÓN/ Argentina: aplausos a la corrupción

Escribe:  Luis Gonzales Posada

El saqueo ha sido, sin duda, descomunal, pero la lideresa está blindada por sus partidarios, pero no por los fiscales y jueces

Imágenes televisivas de la ex presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner,   en el balcón de su departamento, donde se encuentra bajo arresto domiciliario y con tobillera electrónica , la muestran  alegre, radiante y deshinibida, saludando a partidarios que la ovacionan desde la calle.

Las palmas estallan, los gritos de admiración y solidaridad se multiplican, avivados por el estridente sonido de cornetas, silbatos y la agitación de banderas albicelestes. Entonces Cristina, sentenciada a seis años de cárcel por recibir coimas, responde a las aclamaciones agitando los brazos y exhibiendo una amplia sonrisa.

¿Alguien puede entender ese fervoroso homenaje a una política procesada por direccionar 51 obras públicas a favor del empresario Lázaro Báez, por un monto de 481 millones de dólares, obras escandalosamente sobrevaluadas, por lo cual el mafioso constructor se encuentra preso? ¿Podemos comprender que así gratifiquen a una política involucrada en sobornos registrados en ocho libretas de apuntes del chofer del Ministerio de Planificación, Carlos Centeno, que recogía bolsones de dinero de 70 compañías, por un monto estimado en 87 millones de dólares, que trasladaba al departamento de la ex presidenta o a la residencia oficial de Quinta Olivos?

En el desarrollo del proceso penal, uno de los arrepentidos reveló que el día de la muerte del esposo, Néstor Kirchner, encontraron en su domicilio del Juncal sesenta millones de dólares mal habidos y Ernesto Clarens, administrador de las finanzas de Cristina, reveló, en calidad de arrepentido, que cambiaba pesos por dólares a «un promedio de 300 mil semanales».

Sin embargo, la lideresa argentina goza de la sumisa (y vergonzosa) lealtad del bloque del socialismo del siglo XXI. El presidente de Cuba, Miguel Díaz Canel, sostuvo muy orondo que «reafirmamos nuestro invariable apoyo a Cristina ante el episodio de judicializacion como instrumento de la derecha».

Evo Morales, desde su escondite en Cochabamba, oculto para que la policía no lo arreste por violar a una menor de edad, sentenció que «cuando no pueden eliminar a líderes populares con violencia, lo hacen mediante procesos judiciales».

A su vez, el sátrapa venezolano, Nicolás Maduro, dijo «desde la profundidad del pueblo revolucionario de a pie, del pueblo de Simón Bolívar y de Hugo Chávez, le damos nuestro saludo a Cristina Kirchner y sabemos que más temprano que tarde volverá. Su nombre quedará grabado en la hermosa historia de Argentina».

Lula da Silva, presidente del Brasil, no tuvo el menor reparo en visitarla para expresarle su apoyo,(fotografía incluida) y lo mismo hizo el ex presidente colombiano Ernesto Samper, mientras su antecesor, Alberto Fernández,  enjuiciado por golpear a su esposa y entregar contratos de seguros del Estado a la empresa de su secretaria privada, por valor de mil millones de dólares, manifestó su pleno apoyo a la ex mandataria. En ese sórdido contexto, los jueces han confiscado a la viuda Kirchner bienes por 480 millones de dólares y 80 propiedades registradas a nombre de sus hijos.

Lo anotado demuestra, objetivamente, la existencia de un bloque de políticos izquierdistas que se protegen unos a otros cuando cometen robos, violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad.

Un informe publicado por el diario Clarín, agrega que se le «han abierto causas por las coimas en importación de gas licuado, en la concesión de peajes, el otorgamiento de los subsidios a las empresas de colectivos y trenes, la cartelización de la obra pública y las operaciones de lavado de activos en el exterior».

El saqueo ha sido, sin duda, descomunal, pero la lideresa está blindada por sus partidarios, pero no por los fiscales y jueces que cada día acumulan más prueba a de sus actos de rapiña extrema.

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