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OPINIÓN/ Cuarteto de cuerdas

NO ATRACO

Por: Elmer Barrio de Mendoza

Así como los señores, Zambrano, Trauco y Peña merecen ser duramente sancionados por su inconducta profesional ¿merece el señor Jerí ser penado de algún modo por su inconducta presidencial? Mi primera respuesta es que sí.

El Cuarteto de Cuerdas es un conjunto musical formado por dos violines, una viola y un violonchelo. Tres jugadores de Alianza Lima han sido acusados de violación en grupo por una dama argentina en su país, aunque los acontecimientos sucedieron en Uruguay. Bajo el principio, de inocencia presunta, la dama deberá probar el agravio y, de probarse, la justicia deberá ser implacable. Lo que está fuera de discusión es que la indisciplina de los tres jugadores viola los mínimos de conducta aceptable en un espacio de concentración, mientras competían en un torneo internacional de pretemporada. Lo más probable es que resulten separados definitivamente del equipo.

También el presidente Jerí (cuando sólo era congresista) fue acusado de violación por una dama que luego no ratificó su denuncia. La prueba de ADN lo exculpó definitivamente y el caso fue archivado.

Se ha puesto de moda denunciar por violación (o por acoso sexual) a personajes públicos, incluso por acontecimientos muy antiguos. El movimiento Me2 se ha hecho cargo de que los varones sean considerados culpables, sin que medie probanza. Eso ha dado lugar a vulgares chantajes, aunque por supuesto existe una importante cantidad de casos ciertos, que deben ser castigados con ejemplaridad.

Estamos hablando de cuatro personas acusadas de lo mismo y sólo en un caso sabemos que no fue verdad. Pero el presidente Jerí ha demostrado debilidad por las damas… y por las malas juntas. Pésima señal.

Así como los señores, Zambrano, Trauco y Peña merecen ser duramente sancionados por su inconducta profesional ¿merece el señor Jerí ser penado de algún modo por su inconducta presidencial? Mi primera respuesta es que sí.

No obstante ello, debe recordarse que la política es el arte de lo posible y aquí viene el tema de la oportunidad y el de la conveniencia pública.

El debate sobre si procedería la figura de la vacancia o la de la censura parece estar resuelto porque el congresista Jerí es el señor Presidente de la República, de acuerdo a la previsión constitucional. Ergo, lo que procede es la vacancia, que requiere 87 votos y como no se trata de hechos flagrantes (hasta ahora) hay un procedimiento mínimo que nos llevaría hasta marzo o abril, con las elecciones generales encima. Obviamente ambas opciones se discutirán en el Congreso y allí podrán optar por una, a riesgo de intervención correctiva inmediata (o incluso preventiva) del Tribunal Constitucional.

Así las cosas, podemos acabar en cualquier cosa. Sería sin duda el colofón adecuado, pero inadmisible, de un período kafkiano de gestión gubernamental.

Necesitamos recobrar el orden y la institucionalidad, por las vías de la democracia, a toda costa. Pensemos en eso a la hora de votar. Una plataforma pequeña alcanza. La economía está todavía en márgenes manejables, gracias sobre todo al Banco Central y a su presidente. Lo que debemos atender es la política y el retorno al espíritu de las leyes, tal como lo entendía Montesquieu. La democracia debe ser fuerte y asociada a nuestra historia, a nuestra tradición y a nuestros valores o no perdurará como sistema. Así ha pasado en Asia y así debe pasar acá.

No pretendo dar lecciones a nadie, pero tenemos que recuperar nuestra nación, tan despedazada como Túpac Amaru, cuyo sacrificio sin embargo sobrevive en nuestro imaginario colectivo.

¿Quién o quiénes representan eso? La respuesta estará en nuestra decisión electoral, la de cada uno de nosotros, el próximo 12 de abril.

 

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