Rendirnos no es una opción. Así que hagamos un esfuerzo por salir de este hueco negro en que se ha convertido la campaña electoral.
Rafael López-Aliaga y Cazorla (así figura en Wikipedia, aunque eso no diga su partida de nacimiento original) llegó probablemente a su techo. Alrededor del 10-11% del electorado probablemente vote por él. No tiene voto vergonzante, al contrario. Súmele el margen de error y seguiremos hablando del 13% o por allí ¿Con eso se asegura ir a la segunda vuelta? No estoy seguro, salvo que se repita lo de 2021 y que él quede segundo.
Ni azotándose tres veces al día mientras Patricia Chirinos siga mostrando las piernas o más, en abierta contradicción con el discurso contrito y confesional de López, la cosa no será muy distinta. A esto agrega Porky su vocación por no saber restar: entre 2026 y 2010 hay 16 años, no 13; su retahíla de insultos y amenazas a quien discrepe con él y su afán por cometer errores infantiles: dice que los militares hacen estupideces en los cuarteles o no sabe que la Guardia Civil no existe hace 40 años o no sabe contar porque no llegó a ser alcalde 3 años o insiste en trasladar la capital a la Región Junín o propone llevar a los peores criminales a la selva para que enfrenten a animales salvajes, serpientes venenosas y bichos mortales o etcétera, etcétera, corren en su contra. O que llame Plan de Gobierno a una lista de lavandería sin indicadores ni metas. O que presente a Alex Contreras, ministro de Economía y Finanzas de Dina Boluarte, como el responsable técnico estelar de su equipo económico.
Keiko Fujimori Higuchi arrastra un gran antivoto pero también tiene (lo sabemos desde 2021) un voto vergonzante de 2 o 3 puntos adicionales. Su campaña ha sido discreta y elusiva, pero relativamente eficaz. Partiendo del 10% de la última medición, seguramente llegará a 12 más algún puntito que le robará al margen de error. Nada de eso la convierte en una gran candidata pero sí le da un breve potencial de ascenso todavía.
Carlos Álvarez no tiene partido ni nada que se le parezca. Su desempeño individual (mejor de lo esperado hasta ahora) puede darle 2 puntos de yapa también. Juan Sheput no será nada del otro jueves pero, comparado con el resto, tiene oficio político y su cercanía ha ayudado a Álvarez a no desplomarse.
Alfonso López-Chau ha sacado partido del servicio de alojamiento y alimentación que brindó en la UNI a las huestes castillistas más radicales y de su giro caviar (que él llama correctamente centro-derecha, sea porque así lo cree o porque se le escapó). Su Plan de Gobierno, largo y tedioso, ha logrado posicionar una idea diferencial: atacar las Reservas Internacionales Netas del BCR (hasta el 50% ha llegado a decir) para constituir un Fondo Soberano con destino principal al financiamiento de la micro y pequeña empresa.
Las Reservas Internacionales Netas son el soporte macroeconómico que dota de estabilidad al país y su manejo hasta hoy es ejemplo mundial. Ha llegado López-Chau a decir que el Estatuto del BCR lo permite y se olvida que un Estatuto está subordinado a la Ley Orgánica y ésta a la Constitución. Baste recordar el primer gobierno de Alan García o, ya más cerca, el no retorno crediticio de REACTIVA PERÚ para darse cuenta de lo que significa violar la Constitución o arriesgar operativamente las RIN, tanto para el Instituto Emisor como para la economía del país.
Los demás, por ahora, están ocultos o en franco descenso (Grozo, por ejemplo, se ahogó en sus mentiras). Y varios de ellos pretenden capitalizar la caída de otros, así que el pleito será feroz. Atencio y Sánchez, que disputan la herencia de Castillo, han puesto a López-Chau como blanco principal. Otros han elegido a Porky, el más obstinado es Luna. Todos, como de costumbre, se ensañarán con Keiko. Casi todos creen que, si llegan a la segunda vuelta con ella, ganarán. Veamos cómo funciona eso esta vez. El tiempo de la paz ha concluido.
Queda poco tiempo y mucho pan que rebanar. Cada día se juega un punto y, de punto en punto, cualquiera puede lograr matemáticamente su pase a la segunda vuelta.
Repito, únicamente Ipsos y Datum son confiables. Pero eso sólo quiere decir que, probablemente, no harán trampa. No quiere decir que lo que anuncien hasta el 5 de abril (¡vaya fecha!) se cumplirá una semana después. Así estamos y lo mejor es que intentemos votar en conciencia por alguien y no contra alguien. No caigamos en la desesperanza.