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OPINIÓN/ ¿El caos organizado a toda máquina?

Escribe: César David Gallo Lale

Teniente General FAP

mucho cuidado en estos tiempos difíciles para el Perú, con la posición de vacancia, pues los rojos y caviares están ávidos de obtener esta condición que de una manera u otra pone en peligro las elecciones del presente año.

No solo resulta reprochable, en todo sentido, la conducta del presidente interino José Enrique Jerí, por ser inapropiada para un jefe de Estado, al concurrir de manera camuflada, con lentes oscuros y, en una ocasión, encapuchado, a reuniones con el empresario chino Yang Zhihua, presidente de la Asociación de Descendientes de la Provincia de Fujian y propietario de las empresas Hidroeléctrica América SAC, Tiendas Cerámicas SAC y América Capón SAC, cuyas oficinas se ubican en un edificio de 13 pisos en la avenida San Luis, cuadra 19.

Como es de conocimiento público, la empresa Hidroeléctrica América SAC tiene la concesión de la Central Hidroeléctrica Pachachaca II, proyecto vigente desde 2023, ubicado en el departamento de Apurímac, entre los distritos de Huancaranga y Abancay. Dicho proyecto presenta avances limitados y críticos, especialmente en el uso del río Apurímac, así como incumplimientos y abandono parcial de obras.

Situaciones similares se registran en otros proyectos, como Chadín II, en Cajamarca y Amazonas, donde las designaciones han sido solo genéricas, existiendo además el interés de varios países por intervenir.

Asimismo, los gobiernos de Pedro Castillo y Dina Boluarte figuran relacionados con la empresa Tiendas Cerámicas SAC, destacando en especial la vinculación del hermano de la presidenta, Nicanor Boluarte, quien actualmente se encuentra con comparecencia libre, entre otros implicados.

En este escándalo también figuran citas recientes en Palacio de Gobierno, hasta en tres ocasiones, del ciudadano chino Ji Wu Xiadong, quien incluso cumple arresto domiciliario, lo que configura una situación compleja y altamente comprometedora que debe ser esclarecida.

Los presuntos actos de falta de transparencia en el gobierno interino de José Enrique Jerí, las irregularidades en proyectos de inversión china, las conexiones con administraciones anteriores, como las de Pedro Castillo y Dina Boluarte, el agravamiento de la inseguridad ciudadana y los problemas en el proceso electoral, evidenciados por la admisión de candidaturas controvertidas, revelan un patrón de debilidad institucional en el Perú. Esto incluye posibles conflictos de interés, incumplimientos contractuales y un deterioro sostenido en la percepción de la seguridad pública, lo que erosiona gravemente la confianza ciudadana en las instituciones del Estado.

En el contexto de las elecciones generales programadas para abril de 2026, estos factores influirán negativamente en la estabilidad política, económica y de seguridad, exacerbando aún más la polarización social.

Lo expuesto demuestra claramente que estos problemas no son hechos aislados, sino parte de una crisis más amplia de gobernabilidad y de expansión del crimen organizado.

Resulta especialmente reprochable que un jefe de Estado incurra en reuniones no registradas, ya que ello vulnera los protocolos de transparencia y alimenta fundadas sospechas de lobby o favoritismo hacia inversionistas extranjeros. Asimismo, la evolución de la inseguridad ciudadana, con un incremento de hasta 137 % en homicidios y 570 % en extorsiones en lo que va del 2026, refleja un fracaso evidente de las políticas de seguridad prometidas. Este escenario impacta de manera desproporcionada a las clases media y baja, provocando cierres masivos de negocios y un costo económico estimado en miles de millones de soles.

Por otro lado, la admisión inicial de la plancha liderada por Vladimir Cerrón, actualmente prófugo, por parte del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), aunque posteriormente declarada inadmisible por errores formales, pone en entredicho la integridad del proceso electoral y podría fomentar la impunidad.

Las reuniones camufladas con Yang Zhihua, presidente de la Asociación de Descendientes de Fujian y propietario de empresas ya mencionadas y con Ji Wu Xiadong, bajo arresto domiciliario por presuntos delitos de crimen organizado y tráfico ilegal de madera, resultan totalmente inapropiadas para un jefe de Estado, pues sugieren posibles conflictos de interés.

Y es que Yang mantiene vínculos con proyectos estancados y con gobiernos anteriores, mientras que Xiadong habría violado su arresto domiciliario al visitar Palacio de Gobierno en tres oportunidades. Todo ello compromete seriamente la imagen institucional y podría evidenciar una influencia indebida en concesiones estatales.

¿Qué se debe hacer entonces?

Debe iniciarse una investigación independiente por parte de la Comisión de Fiscalización del Congreso, exigiendo descargos detallados sobre los temas tratados, los asistentes y las razones por las cuales dichas reuniones no fueron registradas oficialmente. Si bien Jerí ya habló en el congreso y explicó su posición, se debe demandar transparencia total, incluyendo los registros de seguridad y las comunicaciones correspondientes.

La Fiscalía, por su parte, debe investigar posibles violaciones a la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública (Ley N.° 27806), así como eventuales conflictos de interés, especialmente en el caso de Ji Wu Xiadong, cuya presencia en Palacio vulneraría su arresto domiciliario.

El Poder Ejecutivo debería implementar y hacer cumplir un protocolo estricto para las reuniones presidenciales, con registro público obligatorio y auditorías externas, a fin de evitar cualquier percepción de opacidad.

Finalmente, la sociedad civil y los medios de comunicación deben mantener una vigilancia activa y exigir rendición de cuentas, promoviendo campañas de transparencia de cara a las elecciones generales de 2026.

Hay que tener mucho cuidado en estos tiempos difíciles para el Perú, con la posición de vacancia, pues los rojos y caviares están ávidos de obtener esta condición que de una manera u otra pone en peligro las elecciones del presente año.

¿Quiénes le pondrán el cascabel al gato, o seguiremos esperando que nos cuenten que del cielo llueven ratones?

¡Estamos advertidos!

 

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