OPINIÓN/ El poder de la estupidez
NO ATRACO

Escribe: Elmer Barrio de Mendoza
Un meme tan divertido como pertinente nos sugiere tener cuidado con dónde ponemos la cruz (o el aspa) porque después tendremos que cargar con ella.
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En 1992, el fujimorismo temprano impulsó fuertemente la unicameralidad congresal. En 1993, la consagró en la Constitución. En 2021, el fujimorismo tardío impulsó la bicameralidad parlamentaria y la consagró en una reforma constitucional en 2024. ¿Dijo algo el fujimorismo respecto a cuándo se equivocó, si en 1993 o si en 2024? Nunca dijo nada y era lo menos que se debía esperar de una fuerza que se precia de su pasado y de su presencia nacional.
De todos los países del mundo, aproximadamente 140 tienen régimen unicameral y otros 90 tienen sistema bicameral. Esto sólo quiere decir que no hay razón para suponer que uno es mejor que el otro. Y tampoco para asumir que uno garantiza mayor calidad (ni nada parecido) que el otro. No hay magia en los formatos, sólo hay garantía en las personas que ejercen la función. Así que no nos vendan la propia estupidez como si fuera nuestra.
Hace apenas unos días, Martín Vizcarra, mitómano evidente y sociópata con cargo a diagnóstico especializado, nos trató de convencer de que le habían sacado un riñón (o parte de él) y que lo enmarrocaban de una pierna a la cama hospitalaria como una tortura adicional mientras intentaba su libertad por rutas tramposas.
Felizmente fracasó pero intentó convencernos con un argumento atrozmente estúpido de que había sido sometido a una nefrectomía en una clínica ginecológica y de fertilidad. El propio director de la clínica se vio obligado a desmentirlo y el tribunal a cargo de decidir sobre su recurso falsario para recobrar la libertad, lo rechazó.
El presidente Jerí, acorralado por reuniones clandestinas con empresarios chinos de baja estofa, da una versión tras otra para excusar su obvia inmoralidad (lo delictivo se irá viendo en paralelo con los límites constitucionales establecidos) e incurre en desesperación en arena movediza. Nuevamente el discurso estúpido se nos pretende pasar como argumento atendible.
La cercanía electoral es, sin duda, un dato a tomar en cuenta, pero no es una patente de corso. Vizcarra fue vacado en noviembre de 2020 cuando las elecciones ya estaban en curso desde julio. Más vale estar atentos y no dejarse aturdir.
En otro caso reciente, el Jefe del IPD, Sergio Ludeña, decidió destinar uno de los palcos del Estadio Nacional, al manejo de su asesora/locadora, Milena Merino, para el ¿concierto? del Conejo Malo. La señorita Merino invitó a dos amigas propias (o del señor Ludeña) en uso evidentemente corrupto. El silencio ha sido hasta ahora la respuesta a pesar de los requerimientos inmediatos de la Fiscalía.
Supongo que pensarán que, en el país de los escándalos, la gente pronto olvidará el incidente. O sea, aquí no pasa nada. De nuevo el agravio a la inteligencia de los peruanos es inconmensurable y es a todo nivel.
Y si hacía falta una gran cortina de humo, el espectáculo montado con la extradición y luego prisión del delincuente llamado Monstruo en el Centro de Reclusión de la Base Naval del Callao ya va tomando dos días de la información pública. ¿Era necesario un espectáculo de esa magnitud o se trata de desviar la atención social?
Un último tema de los varios que podríamos agregar. De pronto aparecieron más encuestas y más encuestadoras. Lo que todas señalan (y eso es lo único cierto) es que casi dos terceras partes del electorado no ha decidido su voto y que, obviamente, más de la mitad de los votantes está descontenta con los candidatos más visibles. Ergo, habrá que fijarse en los menos visibles. Las elecciones están abiertas y el perfil demandado para el nuevo presidente es muy claro: orden, seguridad, honestidad y crecimiento económico.
Los candidatos con mayor despliegue quieren que creamos que las elecciones ya están definidas a estas alturas y nuevamente nos quieren tratar como a estúpidos. No les hagamos caso y tratemos de votar con información y sin chantaje social. Un meme tan divertido como pertinente nos sugiere tener cuidado con dónde ponemos la cruz (o el aspa) porque después tendremos que cargar con ella.
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