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OPINIÓN/ Elecciones 2026: La razón sobre la emoción

Escribe: Eco. José Soto Lazo

jsoto2503@gmail.com

Dejemos las emociones para el deporte. En las urnas, pensemos con serenidad y visión de país

Las elecciones presidenciales de 2026 representan una oportunidad crucial para redefinir el rumbo del Perú. Tras años de inestabilidad política, escándalos de corrupción y desencanto ciudadano, el país necesita un voto guiado por la razón, la memoria y el compromiso con el bien común.

Votar por simpatía personal o por promesas grandilocuentes ha demostrado ser un camino equivocado. Nuestra historia reciente, marcada por gobiernos improvisados y frustración colectiva, confirma que las decisiones tomadas con el corazón, y no con la cabeza, tienen un alto costo. Líderes que en el pasado encendieron pasiones con discursos simples, terminaron apagando esperanzas ante su falta de preparación.

Necesitamos propuestas, no solo carisma. Ejercer un voto racional es un acto de ciudadanía madura. Significa analizar si los planes económicos tienen sustento técnico, si las políticas de seguridad tienen metas concretas y si los programas sociales son sostenibles.

Pero también debemos mirar las trayectorias. ¿Qué hicieron los candidatos cuando tuvieron poder? ¿Demostraron capacidad de gestión y coherencia ética? No basta con un buen orador; el Perú necesita gestores, no improvisados.

Hoy tenemos las herramientas para decidir con criterio. Podemos revisar los planes de gobierno en el JNE, seguir debates y contrastar datos. La información está disponible; usarla es el primer paso para defender la democracia.

El antídoto contra el populismo es la razón. Si un candidato promete lo imposible sin explicar su financiamiento, está apelando a la emoción, no al conocimiento. Gobernar exige responsabilidad, y prometer lo imposible es una forma de engaño.

El próximo presidente enfrentará desafíos enormes: inseguridad, una economía global incierta y una ciudadanía desconfiada. Por eso, necesitamos un líder que una, no que divida.

Dejemos las emociones para el deporte. En las urnas, pensemos con serenidad y visión de país. Para que el 2026 sea recordado como el año en que el Perú eligió con la cabeza, nuestro deber es claro: informarnos, cuestionar y votar con responsabilidad. Nuestro voto no es un grito, es la semilla del futuro que queremos construir.

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