OPINIÓN/ Jerí ¿De pato rengo a pato pekinés?
Escribe: Gonzalo Rojas Samanez

![]()
Si Jerí se salva ahora, la próxima vez va al horno
![]()
Independientemente de lo sospechoso que resulta esto de las reuniones clandestinas de Jerí y de creer que vas a pasar piola siendo presidente y de si hay o no delito, al tufo desagradable que exhala este asunto, se agrega un manejo mediático errático, reactivo y contradictorio, por decir lo menos, por parte no solo de Jerí sino del gobierno en su conjunto.
Primero se quiso minimizar el asunto: se trata de reuniones de cortesía, para comprar caramelitos en locales clausurados con individuos que se supone disfrutan del dudoso estado legal llamado “prisión domiciliaria”. Tras la difusión de videos donde Jerí aparece usando capucha y lentes oscuros, el mandatario tuvo que admitir que el horario y la forma de las reuniones «no fueron adecuados» y pedir perdón. ¿Nos pide que le perdonemos qué? Mientras negaba haber recibido pedidos irregulares, su Premier, Ernesto Álvarez, admitió la posibilidad de que se hayan formulado requerimientos en dichas citas, aunque sostuvo que no fueron aceptados. ¿En qué quedamos?
El impacto político es catastrófico. El uso de prendas para pasar desapercibido en tertulias secretas el 26 de diciembre y el 6 de enero no es precisamente una muestra de transparencia. Como era inevitable, la prensa ha comparado estas citas con las escapadas de Castillo a Sarratea con fines non sanctos.
Peor aún, lo que vemos es una administración inservible: las visitas a palacio no se filtran pese a que existe un protocolo y normas muy claras para ello. Jerí dijo que “no sabía” que el empresario Zhihua Yang tenía arresto domiciliario e investigaciones por crimen organizado. En el entorno oficialista, (¿existe una prensa oficialista además de “La Razón”?), se arguye que el presidente fue víctima de una celada por parte del empresario, sugiriendo que las filtraciones de los videos fueron orquestadas para perjudicarlo. Todo ello, incluyendo esto último nos habla de un presidente bastante despistado, para decirlo con cariño (caído del níspero sería más realista).
A pocos meses de las elecciones este escandalete absolutamente innecesario y estúpido, va a empujar al gobierno hacia una situación de repliegue. No se trata solo de una caída en la popularidad de Jerí (de un 52% en noviembre de 2025 a un 44.3% en enero de 2026) y el riesgo de una censura. La falta de una respuesta contundente ha servido en bandeja a la oposición en el Congreso el argumento de «incapacidad moral». Si Jerí se salva ahora, la próxima vez va al horno. Para una vacancia por «incapacidad moral» se requieren 87 votos, cifra difícil de alcanzar debido a que los partidos que sostienen al gobierno aún mantienen cuotas de poder que no desean perder a pocos meses de las elecciones. Algunos sostienen que siendo presidente interino Jerí aún es parlamentario (cargo irrenunciable) y bastaría con una censura congresal para expectorarlo, lo cual requiere mayoría simple. Sin embargo esto tampoco parece viable en lo inmediato.
![]()

Jerí encarna, con gran eficiencia, la figura del «pato rengo»: escasa autoridad moral, asedio judicial y una coalición congresal que podría abandonarlo si el costo político de su presencia en el poder sigue en alza.
![]()
