OPINIÓN/ “Jorge Chávez: entre la gloria universal y el olvido nacional”
Escribe: Alexandre Ridoutt Agnoli

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La Aviación Peruana: sin memoria, sin rumbo y sin unión.
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El 23 de septiembre de 1910, Jorge Chávez Dartnell, hijo de peruanos nacido en París, con apenas 23 años, se convirtió en el primer hombre en cruzar los Alpes en avión.
Lo más significativo es que Chávez no volaba como ciudadano francés, sino como peruano. En el fuselaje de su Blériot XI mandó pintar la bandera del Perú, como muestra de identidad y orgullo, y se inscribió oficialmente en la competencia como “Jorge Chávez, aviador peruano”. Así fue presentado en la prensa europea de la época. Con ese gesto, demostró que aun representando a un país pequeño y lejano podía proyectarse en la naciente aviación mundial.
Su hazaña le costó la vida en Domodossola, pero lo convirtió en héroe universal y en símbolo de orgullo nacional. Hoy, su memoria se mantiene viva en grandes museos de aviación en el mundo.
Por décadas, el Perú lo honró como correspondía, con ceremonias de magnitud nacional y la participación de importantes autoridades civiles y militares, convocando además a los colegios más representativos de la zona para mantener viva su memoria, como debe ser recordado todo héroe nacional. Cada 23 de septiembre se realizaban actos solemnes en el monumento de Jesús María, o en la Base Aérea de Las Palmas donde se conserva una réplica de su Blériot XI y reposan sus restos mortales e incluso en plazas públicas, donde la memoria histórica era asumida como un deber cívico. Era un recordatorio de que la aviación peruana nació grande y con visión de futuro.
Pero hoy, más de un siglo después, este 2025, ni la Fuerza Aérea del Perú ni la Dirección General de Aeronáutica Civil instituciones que deberían llevar con orgullo el nombre de Jorge Chávez continuaron esa tradición y se tomaron un minuto para honrarlo. Al parecer, la “agenda recargada” pesa más que la gratitud histórica.
Frente a ese abandono, cabría preguntarse: ¿tienen derecho estas instituciones a mantener el nombre de Jorge Chávez en su himno, en sus discursos y en el principal aeropuerto del país? ¿No sería más honesto renunciar a ese símbolo antes que deshonrarlo con indiferencia?
Sin embargo, esta vez la iniciativa de recordar a nuestro héroe en la Base Aérea de Las Palmas estuvo a cargo del Instituto de Altos Estudios Históricos Aeroespaciales del Perú (IAEHAP), que realizó una pequeña ceremonia protocolar interna para rendirle homenaje. En el monumento de Jesús María, la responsabilidad recayó en la Asociación de Aviadores Civiles del Perú (AACP), que convocó a instituciones militares, civiles vinculados con la aviación y a las municipalidades de Jesús María y de Lima Metropolitana. ¿El resultado? Muy poca asistencia. De las Fuerzas Armadas y la PNP solo acudió un representante de la Marina de Guerra, mientras que los municipios brillaron por su ausencia. El monumento, además, se encontraba en un estado lamentable: sucio, basura acumulada, plantas descuidadas y ni un solo agente municipal de seguridad presente.
Durante la ceremonia, al pedir un minuto de silencio, lo que se escuchó fue el ruido vulgar del tráfico limeño: bocinas estridentes, choferes peleando y jaladores gritando. Un retrato doloroso y exacto de lo que somos: un país que solo recuerda a sus héroes cuando le conviene políticamente, cuando hay cámaras o titulares de prensa.

“Podrán existir buenas intenciones individuales, pero lo que aún no queremos entender es que la única manera de mantener viva la historia de nuestra aviación, recuperar el tiempo perdido y encaminarla hacia el crecimiento y el desarrollo, es uniendo esfuerzos en un mismo objetivo. Mientras sigamos siendo indiferentes, disputándonos el protagonismo y actuando a espaldas unos de otros, no haremos más que condenarnos a la mediocridad y perpetuar el atraso.”
Jorge Chávez murió por el Perú, llevando su nombre a la historia universal de la aviación. Hoy, el Perú le paga con desidia, con olvido y con una indiferencia vergonzosa.
La conclusión es inevitable: somos una república que maltrata y olvida rápidamente a sus héroes. Y mientras sigamos así, sin memoria ni respeto, seguiremos preguntándonos con rabia y vergüenza:
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¿EN QUÉ MOMENTO SE JODIÓ EL PERÚ?
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