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OPINIÓN/ Mientras el mundo está revuelto

NO ATRACO


Escribe: Elmer Barrio de Mendoza

Boluarte es ajena a todo esto, sus ministros (salvo una excepción) también. El Congreso peruano no se ubica y, en general, sus miembros buscan principalmente medrar.

Donald Trump no inició su gobierno, en verdad irrumpió en el gobierno. Putin guarda silencio y no cede en Ucrania. Zelensky, convertido en telonero de primer turno, intenta negociar con lo que no tiene. Von der Leyden y Macrón se vienen percatando de que son nada, mientras que Scholz ya lo es. Netanyahu se siente todopoderoso apañado por Trump y se alista a veranear en Gaza con el esposo de Melania. Más cerca de acá, Milei perdió la aureola de líder mundial y ahora parece más bien el bufón de Palacio (cuando no el chorro de las cripto) y Boric, como quien quisiera darle la razón a Musk, confronta desesperado hasta con la ausencia de electricidad. Mucho más lejos, pero avanzando en nuestro espacio, Xi Jinping está atento y apunta, no a ganar la “batalla cultural” sino a vencer en la carrera tecnológica.

Dina Boluarte es ajena a todo esto, sus ministros (salvo una excepción) también. El Congreso peruano no se ubica y, en general, sus miembros buscan principalmente medrar.

El Poder Judicial y el Ministerio Público están en una guerra interna de organizaciones (no necesariamente, pero probablemente) criminales.

El mundo es ancho y ajeno, decía Ciro Alegría. En el mundo apenas cuenta, por ahora, el Perú y mucho menos su autoproclamada “mamá”.

Hablando de la “mamá”, ella se esfuerza por mentir en un hecho que no es menor: insiste en que el 28 de julio de 2026 ella entregará la banda presidencial a su sucesor o sucesora y agrega que “ojalá sea otra mujer”.

Señora Dina, usted deja de ser presidente el 27 de julio de 2026, si es que no antes. Ese día usted, si quiere, envía la banda presidencial al Congreso y punto. En el Perú, no está contemplado que el/la presidente cesante coloque la banda al/a la presidente entrante. Si no lo sabe, entérese. Ya Sagasti en 2021 pasó por la vergüenza de pretender entregarle la banda a Castillo, a través del Congreso y su ignorancia lo puso en situación embarazosa. Evítese por favor el último ridículo.

TODO SE CAE

Cayó el Puente de Chancay, cayó el techo del Real Plaza y todo amenaza con desplomarse si no logramos tener un gobierno competente lo antes posible. Y también un Poder Legislativo presentable y un Sistema de Justicia independiente.

Las elecciones generales deben convocarse el 12 de abril, o sea ahorita. Habrá más de 40 posibles candidatos y no parece haber voluntad de alianza entre afines. Será el electorado el que decida cuáles serán los cinco (o seis o siete) sobrevivientes. El resto de pseudopartidos deberá desaparecer de inmediato. Es imprescindible cirugía.

El ministro de Economía, José Salardi, parece estar claro en su rol. Será seguramente un buen aliado para Julio Velarde. Sólo eso ya sería una buena noticia. Le corresponde a la presidente (y a su esfera de influencia directa) alejarse de todo lo que suene a intrusión y mucho menos a corrupción. Dicen que al que nace barrigón aunque lo fajen de chico. Intente demostrarnos que el dicho no le es aplicable, señora Presidente.

Y emprenda de verdad las tareas urgentes: seguridad (que incluye además y sin duda la mayor y mejor supervisión de la infraestructura pública, privada o concesionada) y crecimiento económico acelerado. Para ello, nombre ministros respetados y respetables y deje hacer al/a la que sabe. Recuerde a Napoleón: El necio, si permanece callado, puede pasar por sabio.

Quizá así, deje un recuerdo plausible.

LAS PRÓXIMAS ELECCIONES

Permítanme hacer de este artículo una invocación.

A los partidos políticos pedirles que sus planes de gobierno sean breves y precisos. Qué logros ofrecen al país en los próximos cinco años y cuáles son los indicadores que permitirán comprobarlo. Nadie quiere tomos ni mamotretos, queremos saber qué van a hacer desde el primer día y cómo van a lograr sus objetivos. Seguridad, crecimiento y soberanía, no pueden olvidar eso. Intenten, con seriedad, que la población les crea.

A los candidatos pedirles que muestren empatía con toda la sociedad, hablando claro y diciendo lo que se puede y lo que no se puede hacer en los próximos cinco años. Y que le den sentido de largo plazo y de unidad nacional.

Al electorado pedirle que vote en conciencia y no sólo por simpatía o por militancia, tenemos tiempo suficiente para pensar nuestro voto. Busquemos que el siguiente gobierno sea competente y no necesariamente ideológico.

Las frases hechas son nada y la personificación del voto (me cae bien, se parece a mí o le tengo fe) es muy importante pero sólo si va acompañada de propuestas y de recursos humanos confiables.

Queremos ver al posible nuevo gabinete acompañando al candidato (o a la candidata) y que cada uno sea capaz de decir lo que mejor se debe hacer durante la campaña. Debemos poder saber quiénes y cómo nos van a gobernar desde el 28 de julio de 2026. Y no sólo votar y después cruzar los dedos.

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