OPINIÓN/ ¿Qué percibe el país actualmente?
Escribe: César David Gallo Lale

Teniente General FAP
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Jerí y López Aliaga representan una disyuntiva entre un Estado percibido como ineficiente y una ofensiva técnica ágil.
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Hoy el Perú atraviesa una monumental crisis política y de confianza que erosiona al gobierno actual. José Jerí, quien asumió la presidencia en octubre de 2025 tras Dina Boluarte, enfrenta un escándalo por reuniones secretas y fuera de agenda con el empresario chino Zhihua “Johnny” Yang, que incluyen una cena encubierta y visitas a propiedades controvertidas. Estos hechos han generado acusaciones de irregularidades, una fuerte pérdida de confianza ciudadana, persistente inseguridad y la percepción de una “destrucción de la imagen del Perú”.
Se han presentado mociones de vacancia por “incapacidad moral”, y el país percibe a un gobierno débil, aislado y burocrático, incapaz de resolver problemas estructurales como la inseguridad en todo sentido, la corrupción, el desempleo y la pobreza percibida.
En paralelo, Rafael López Aliaga opera como una fuerza opositora agresiva y en permanente ofensiva. Como candidato presidencial puntero en algunas encuestas, aun con un alto porcentaje de indecisos, ha exigido públicamente la renuncia inmediata de Jerí, lo califica de “peor o igual que Boluarte” en materia de seguridad y confianza, y posiciona su liderazgo como una alternativa decisiva y rápida. Promete “transformar el Perú en seis meses” mediante un “shock de 50 leyes”, cambios drásticos, como trasladar la capital a Junín, y un enfoque directo, sin las ataduras burocráticas que atribuye al gobierno actual.
Analogía comparativa punto por punto
Gestión institucional vs. burocracia lenta y percibida como fallida
La administración de Jerí, aparece asociada a escándalos que generan desconfianza, a una incapacidad percibida para controlar la inseguridad y la corrupción, y a la imagen de un gobierno aislado y sin capacidad ejecutiva.
Ofensiva técnica y operativa
Rafael López Aliaga se presenta como una figura de soluciones concretas en terreno, apoyadas en tecnología y rapidez. Su campaña combina una ofensiva verbal con propuestas radicales: exige la renuncia presidencial, promete acciones inmediatas y se muestra como quien “sí resuelve” allí donde el Estado falla.
Fragmentación del poder y coexistencia de dos liderazgos
Se observan dos liderazgos en tensión en medio de una crisis de legitimidad. El mensaje implícito es claro: “Donde el gobierno actual destruye la confianza con escándalos y no resuelve la inseguridad, yo ofrezco transformación radical en meses y liderazgo sin ataduras”.
En resumen
Se configura una disyuntiva entre una institucionalidad estática y una ofensiva resolutiva. En medio de una grave crisis de seguridad y de un escándalo que acelera la erosión del gobierno, Jerí representa, en la percepción pública, la incapacidad y el peso paquidérmico del Estado actual: lento, burocrático y envuelto en cuestionamientos. En contraste, López Aliaga encarna la promesa de acción directa, eficiencia, honradez y cambio rápido, lo que le permite ganar legitimidad ante amplios sectores de la ciudadanía.
La diferencia clave es el timing. El Perú tiene hoy un gobernante percibido como no funcional ni ejecutivo frente al caos del Estado. En contraparte, López Aliaga se encuentra en campaña, pero su ofensiva verbal y sus promesas generan un poderoso efecto de capacidad y progreso en el imaginario colectivo, reforzado, según sus seguidores, por hechos y acciones realizadas desde la Municipalidad de Lima.
López Aliaga ha convertido la tecnología de vigilancia y la “mano dura” en ejes centrales de su imagen pública. Propone e implementa drones con inteligencia artificial para patrullar Lima, detectar delitos en tiempo real y marcar delincuentes con tinta, con pruebas piloto que él mismo califica como exitosas, y ha mencionado inspiración en modelos de Medio Oriente, incluyendo referencias a Israel como país que utiliza IA en seguridad sin restricciones. Anuncia inversiones masivas, superiores a los mil millones de dólares, en cámaras, drones, inteligencia y “chuponeo legal”. Aunque no existe evidencia directa de cooperación israelí en su gestión.
El mensaje al ciudadano se construye sobre una comparación clara: El Estado central intenta enfrentar la inseguridad mediante estados de emergencia, mientras López Aliaga ofrece drones de vigilancia e inteligencia tecnológica. En su narrativa: “Donde el gobierno no invierte en inteligencia ni tecnología contra la extorsión, yo traigo drones con IA que detectan y marcan delincuentes en tiempo real, inspirados en lo que funciona en el mundo”.
En conclusión, Jerí y López Aliaga representan una disyuntiva entre un Estado percibido como ineficiente y una ofensiva técnica ágil. Mientras el gobierno actual queda asociado a lentitud y escándalo, López Aliaga llena el vacío con promesas de tecnología inmediata y mano dura frente a una crisis crónica de seguridad. En el Perú actual, la disputa entre “tecnología versus burocracia” se ha convertido en un eje central de la campaña y de la percepción pública.
A tres meses de las elecciones, veremos que decide el Congreso con respecto a Jerí. Asimismo, que nos deparan las encuestas futuras, hoy con un López Aliaga que la lidera con un 14.7%, mientras que un 45% de electores aún no se decide por quien votar. La izquierda tradicional no sabe que hacer, pues se ve desarticulada frente a la derecha y centr
o derecha y tiene la intención de desarticular lo que queda de gobierno, para interferir de una u otra forma con las elecciones presidenciales.
¡COMUNISMO Y TERRORISMO NUNCA MAS EN EL PERU!
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