OPINIÓN/ Quién financia las campañas
NO ATRACO

Por: Elmer Barrio de Mendoza
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la pregunta es: ¿A quiénes financian las economías criminales? Y la respuesta es obvia: a quienes favorecen la permanencia de los espacios que les permiten sobrevivir en la ilegalidad
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Todo comenzó a saberse en 2014. Un grupo de mineros ilegales de Madre de Dios denunció haber aportado 49 mil dólares a la campaña de 2011 del Partido Nacionalista y exhibieron un recibo firmado por el entonces congresista Daniel Abugattás. Abugattás negó la revelación y amenazó con una contradenuncia. Luego debió admitir que sí era su firma y que, por tanto, sí había recibido el dinero. El ex congresista falleció hace relativamente poco y no se pudo profundizar las investigaciones. Que en paz descanse.
En noviembre de 2020, el Congreso vacó a Martín Vizcarra por las mismas razones que hoy está preso por 14 años. El Partido Morado lanzó la consigna de derribar a su sucesor, Manuel Merino, y reponer de inmediato al ahora conocido como alias Lagarto. Algunos cientos de jóvenes salieron a las calles, sin mayor éxito al principio, hasta que el 14 de noviembre se produjo una marcha, no mucho más grande pero sorprendentemente violenta.
Se produjo un conjunto de ataques organizados contra la policía con fuegos artificiales y bombardas de alta explosividad. Aparecieron, junto a los marchantes, cuadrillas médicas de emergencia como de la nada y se produjo un cuadro de dos muertes lamentables: Inti Sotelo y Bryan Pintado. Al día siguiente, Merino renunció y, si bien Vizcarra no fue repuesto, sí se impuso la designación de Francisco Sagasti como Presidente del Congreso y como encargado de la Presidencia de la República. Sagasti, del Partido Morado, reivindicaba a Vizcarra.
Pero quedó una pregunta: ¿Cómo se financió esta marcha de “nuevo tipo” (como gustaban decir los discípulos de Abimael Guzmán)?
El 7 de diciembre de 2022, Pedro Castillo intentó dar un golpe al puro estilo Fujimori o Vizcarra, pero a Castillo no le salió. Apelando a lo establecido en los artículos 45° y 46° de la Constitución, la población y las instituciones rechazaron la rebelión chicha del presidente del sombrero.
La reacción de sus partidarios fue claramente tardía e ineficaz, pero puso en evidencia algo dramático. Todos sabíamos que las economías criminales ejercían una presencia creciente en todas las instancias de la gestión pública, pero no sabíamos que iban a ser capaces de disponer de sus flotas de camionetas 4×4, de alquilar camiones y buses y comprar carpas y raciones para tres meses para movilizar un importante contingente de partidarios organizados de Castillo e intentar derribar al nuevo gobierno constitucional. Que Dina (igual que Jerí) haya resultado un desastre, que el Congreso se haya convertido en un lamentable chiquero y que el Sistema de Justicia esté politizado al extremo de la metástasis, son otro tema.
Quienes justifican los golpes que les convienen, son tan golpistas como cualquier otro. No se vengan a hacer los/las vírgenes si habitan alas diferentes del mismo lenocinio.
Entonces la pregunta es: ¿A quiénes financian las economías criminales? Y la respuesta es obvia: a quienes favorecen la permanencia de los espacios que les permiten sobrevivir en la ilegalidad. Para poner un ejemplo simple, preguntémonos quiénes votan por la extensión indefinida del REINFO o de cualquier régimen similar. Y peor cuando quienes lo hacen aluden a una demanda popular justa.
Sigue la ruta del dinero, dijo Deep Throat (Garganta Profunda) y así cayó Richard Nixon.
Sigamos la ruta del dinero entonces: ¿Quiénes defienden o apoyan o encubren a las economías criminales? Claramente los legatarios de Sendero Luminoso, hoy dispersos como candidatos en varias listas. Claramente, los partidos corruptos que se despojan de la vergüenza para asaltar al Estado. Claramente los llamados “caviares” que, a falta de votos buscan puestos y dinero.
Todos ellos son capaces de confrontar con la economía formal, sobre todo con la corporativa, y de hacerse de la vista gorda con los depredadores, traficantes y asesinos que pululan en la economía ilegal.
No tenemos que ser muy inteligentes para establecer vínculos evidentes.
Es cierto que gran parte de la población está involucrada con las economías ilegales, pero no por voluntad propia sino por ausencia del Estado y porque no les queda otra. Veamos qué candidatos son capaces de tomar al toro por las astas y cuáles prefieren tomar el rábano por las hojas.
Creo que, poco a poco, sabremos por quién votar.
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