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OPINIÓN/ Turismo de clase mundial con aeronaves de otra época

Escribe: Alexandre Ridoutt Agnoli

 

La brecha ignorada entre la promoción turística del Perú y su aviación general y ejecutiva

 

El Perú se promociona ante el mundo como un destino turístico de primer nivel, sustentado en su patrimonio cultural, su biodiversidad y su geografía única. El Estado invierte millones de dólares en aeropuertos, campañas internacionales y marcas país, pero omite un elemento esencial del ecosistema turístico: la aviación general, ejecutiva y de helicópteros que permite que ese turismo ocurra en condiciones de seguridad, calidad y sostenibilidad.

Esta omisión es particularmente grave en un país donde una parte significativa del turismo de alto valor cultural, de naturaleza, de aventura y de experiencias exclusivas depende de operaciones aéreas no regulares. Sin una política que promueva flotas modernas, la infraestructura aeroportuaria y la promoción turística se convierten en esfuerzos incompletos y, a largo plazo, contraproducentes.

Nazca: patrimonio mundial, operación aérea desalineada con la imagen país

El sobrevuelo de las Líneas de Nazca es uno de los productos turísticos más difundidos del Perú en el mundo. Sin embargo, es también el ejemplo más claro de la incoherencia estatal: un atractivo cultural de clase mundial operado, en muchos casos, con aeronaves que han superado ampliamente su vida económica óptima.

Mientras otros países asocian su oferta turística aérea con conceptos de innovación, seguridad y sostenibilidad, el Perú mantiene un esquema tributario que hace prácticamente inviable la renovación de estas flotas. El mensaje al turista resulta contradictorio: se le ofrece una experiencia única, pero no se garantiza que dicha experiencia esté alineada con estándares modernos de operación aérea.

No se trata de cuestionar a los operadores, sino de reconocer que el Estado no ha creado las condiciones para que puedan modernizarse.

Aviación ejecutiva y helicópteros: el turismo que no llega por carretera

Gran parte del turismo de alto valor agregado no se desplaza por rutas convencionales:

  • Lodges (Albergues) amazónicos,

  • Turismo de naturaleza en zonas remotas,

  • Experiencias culturales exclusivas,

  • Turismo de aventura y de lujo.

Este segmento depende casi exclusivamente de la aviación general, ejecutiva y de helicópteros. Sin embargo, estas operaciones erróneamente catalogadas como actividades de lujo enfrentan una carga tributaria y regulatoria concebida para otros bienes y realidades económicas, lo que desincentiva la incorporación de aeronaves más modernas, silenciosas y eficientes, precisamente aquellas que exige un turismo sostenible, seguro y competitivo a nivel internacional.

Promover turismo sin fortalecer la aviación que lo transporta es una política incompleta.

Infraestructura sin flotas: una política turística inconclusa

El Estado invierte en aeropuertos regionales, pistas mejoradas y terminales modernas, pero no existe una política paralela que incentive la renovación de aeronaves turísticas. El resultado es evidente:

  • Aeropuertos subutilizados,

  • Operadores obligados a extender la vida útil de flotas antiguas,

  • Riesgos reputacionales innecesarios para la imagen país.

Un destino turístico serio no solo exhibe patrimonio; también demuestra capacidad operativa y estándares modernos.

Incentivos tributarios como herramienta de política turística

Si el turismo es una política de Estado, la renovación de flotas debe formar parte de esa política. Resulta razonable implementar incentivos tributarios temporales y condicionados, tales como:

  • Exoneración de IGV y aranceles para aeronaves destinadas al turismo aéreo.

  • Beneficios diferenciados para aeronaves más modernas y menos contaminantes.

  • Un programa temporal de desprogramación y chatarreo de aeronaves antiguas, acompañado de incentivos para su reemplazo por flotas más modernas, silenciosas y eficientes, alineadas con los estándares internacionales de turismo sostenible y con la imagen país que el Perú proyecta al mundo.

  • Facilitación tributaria para helicópteros utilizados en turismo de naturaleza y acceso remoto.

Estas medidas no constituyen subsidios, sino inversiones indirectas en competitividad turística, seguridad operacional y reputación internacional.

Un llamado a la coherencia intersectorial

MINCETUR y PROMPERÚ no pueden seguir promoviendo experiencias aéreas de alto impacto sin exigir coherencia a la política tributaria y aeronáutica. MEF, MTC, DGAC y SUNAT deben entender que la aviación turística no es un lujo, sino un componente estructural del producto turístico peruano.

De poco sirve promover al Perú como destino de clase mundial si el Estado no facilita que el transporte aéreo turístico opere con aeronaves acordes a esa promesa.

Conclusión

El turismo peruano no se construye únicamente con aeropuertos, campañas promocionales o discursos oficiales. Se construye, ante todo, con aeronaves seguras, modernas y sostenibles que hagan viable la conectividad aérea hacia los destinos que el país ofrece al mundo. Ignorar esta dimensión es condenar la política turística a una incoherencia estructural.

Sin un programa efectivo de renovación de flota y de expansión del parque aéreo particularmente en la aviación general, ejecutiva y de helicópteros el discurso de turismo de clase mundial se reduce a retórica, sostenido por aeronaves de otra época y por una capacidad operativa claramente insuficiente para competir a nivel regional y responder a las exigencias del turismo internacional contemporáneo.

Este no es un problema marginal ni sectorial. Es una decisión de política pública que exige acción coordinada. SUNAT debe revisar un esquema tributario que hoy castiga la renovación de flota; el MTC debe asumir un rol activo de planificación estratégica de la aviación no regular; la DGAC debe promover un marco regulatorio que incentive la modernización del parque aéreo sin relajar los estándares de seguridad; y MINCETUR debe comprender que no existe turismo de clase mundial sin conectividad aérea moderna, segura y suficiente.

Persistir en grandes inversiones aeroportuarias mientras se ignora la aviación general, ejecutiva y de helicópteros es construir infraestructura sin contenido.

Si el Perú quiere ser un destino turístico de clase mundial, debe empezar por permitir y promover que su aviación turística también lo sea.

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