OPINIÓN/ Una conversación ilustrativa
NO ATRACO
por: Elmer Barrio de Mendoza
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Eso de que la gente no sabe votar, es una ficción que la realidad desmiente cada elección… además de una afrenta al electorado.
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Si bien esta nota se basa en una entrevista realizada el viernes pasado a Guillermo Loli, Director de Estudios de Opinión de IPSOS-Perú, la responsabilidad total es del autor, o sea mía. Intentaré ser fiel a lo esencial de la conversación y haré algunos agregados por mi estricta cuenta.
A partir del reciente miércoles 11, Ipsos presentó en Perú 21 los resultados de su última encuesta electoral que, esta vez, incorporó un simulacro de votación para la Presidencia y el Senado.
Hay que tener en cuenta que ambos estudios siguen un proceso diferente. En la encuesta, se entrevista (con un cuestionario estructurado) a la persona que brinda, anónima y voluntariamente, su opinión. Esta persona ha sido elegida al azar dentro de una muestra representativa del universo electoral.
En el simulacro de voto, se alcanza al entrevistado (igualmente elegido de modo probabilístico) una réplica exacta de la cédula de votación y se le pide que marque su “voto”, cual si fuera el 12 de abril.
Los resultados de la encuesta arrojan un empate técnico entre Rafael López Aliaga (autodenominado Porky) y Keiko Fujimori, con ligera ventaja para el primero. Pasa lo mismo en el simulacro. Sin embargo, Porky tiende al estancamiento y Keiko a un lento ascenso (esto ya había sido observado, aunque con mayor énfasis, por DATUM el domingo 8 de marzo). No obstante la escasa magnitud porcentual de ambos (alrededor del 10-11%) no permite siquiera asegurar que alguno de ellos pase a la segunda vuelta.
En cuanto al segundo pelotón, que incluye a Carlos Álvarez, César Acuña, Alfonso López Chau y la sorpresa hebdomadaria, Wolfgang Grozo, parece igualmente estancado, excepto el último de los nombrados (aunque el misterioso ex general acaba de recibir un proyectil en la línea de flotación).
Loli no descartó tampoco que en la última agrupación (alrededor ahora del 2%) hubiera alguien que pudiera despegar. E hizo notar en particular la aparición de Jorge Nieto. Incluso usó una frase redonda: “Recién se están repartiendo las cartas”.
Pareciera increíble que, a menos de un mes de las elecciones, no tengamos nada claro. Pero eso es lo que hay.
Agrego algunos comentarios personales:
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Sólo son confiables, hasta ahora, los estudios de Ipsos y Datum. CPI está jugando ostensiblemente con el margen de error por razones no tan difíciles de deducir.
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Todos deberíamos ignorar los estudios de opinión de las entidades que no están afiliadas a la Asociación Peruana de Empresas de Investigación de Mercado (APEIM). CIT y la recientemente aparecida IMASUL, por ejemplo, no siguen un Código de Ética reconocido. IEP es un caso aparte, la técnica de entrevista telefónica que usa (como si siguiéramos en pandemia) es distorsionada: la concentración territorial/poblacional de los teléfonos celulares altera la representatividad de la muestra y complica la pertinencia de la supervisión.
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Que el margen de error se negocia (o se orienta intencionalmente) es harto conocido. Que las empresas que no están sujetas a supervisión de los pares, pueden vender cada punto adicional (o el decremento de los rivales en contienda) es altamente probable. Esperemos que el JNE pueda sancionarlas con la debida y pronta energía para que no sigan deformando los próximos escenarios electorales.
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Siendo que en el simulacro de Ipsos se ha identificado un 30% de votos blancos y nulos (y en la encuesta, el 20%), podríamos asumir que, de aquí al 12 de abril, por muy complicada que sea la cédula, este porcentaje debería reducirse a valores normales. Eso de que la gente no sabe votar, es una ficción que la realidad desmiente cada elección… además de una afrenta al electorado.

