SEIS AÑOS SIN ALAN: SU LEGADO
Por Luis Gonzales Posada.

Se cumplieron seis años del sensible fallecimiento del presidente Alan García, víctima de un sistemático y cruel acoso que involucró a jueces, fiscales, medios de prensa y al corrupto Martín Vizcarra.
Evidencias existen, y muchas, sobre esa infame concertación para encarcelar y, previamente, humillar al mandatario aprista, pretendiendo extraerlo de su domicilio enmarrocado y con una casaca con la palabra “detenido”.
La tortuosa historia comenzó con la publicación de un tuit de la periodista Rosa María Palacios, lanzado a las seis de la mañana, anunciando su arresto, para borrarlo minutos después al enterarse de su muerte y decir que solo quería “probar” como se leía.
Para ejecutar esa pérfida acción, un fiscal subalterno de Pérez Gómez tocó la puerta de su casa a las 6 de la mañana, apoyado por efectivos policiales de la DIVIAC, organismo dirigido por el entonces coronel Colchado Huamani, cuando esa diligencia correspondía ejecutar a la Policía Judicial de acuerdo a su ley orgánica.
Recordemos, además, que camionetas de la DIVIAC rondaban permanentemente el domicilio de García y una unidad fue interceptada por compañeros apristas, que observaron equipos de escucha al interior del vehículo, que fueron retirados a la madrugada siguiente con respaldo de varias patrullas.
Más grave aún, a pesar de tratarse de una diligencia reservada, el fiscal llegó al domicilio de García acompañado de un camarógrafo del canal 4 de televisión y esa mañana Martín Vizcarra convocó a una reunión del Consejo de Ministros, sin duda para observar el espectáculo que habían montado.

